Ayer se celebraba la tercera de las reuniones entre la dirección de Garavilla y los representantes de la plantilla de Cuca. Y por tercera vez, finalizó sin acuerdo. «A empresa segue na teima de pechar, di que ten que ser máis eficiente e producir máis para chegar a máis clientes» y los trabajadores no están de acuerdo con esos argumentos, explica desde Comisiones Obreras Francisco Vilar.
La plantilla entiende que la continuidad de Vilaxoán es posible, y dan alternativas para ello. Es posible, dicen, reorganizar la planta vilagarciana, e incluso hacer pequeñas reformas que la conviertan en más eficiente. Puede también crearse un segundo turno de trabajo por la tarde, pues ahora solo se trabaja de mañana. Y también podría construirse, si es necesario, en los 16.000 metros de terreno que existen todavía edificables en esa parcela.
Ofrecen un ERE temporal
La disponibilidad de los trabajadores es total para todo ello, e incluso estaban dispuestos, afirma Comisiones, a negociar un ERE temporal mientras se pone en marcha alguna de esas alternativas. «Esta empresa foi rentable durante oitenta anos, non é unha ruína, pero se queren incrementar produción teñen espazo para facelo», argumenta Vilar. No existe, por tanto, a juicio de las operarias, ningún motivo para cerrar la planta de Vilaxoán. Y, pese a ello, Garavilla está decidida a hacerlo.
Así las cosas, el período de consultas finaliza sin acuerdo. «Din que a decisión está tomada desde hai un ano», y las trabajadoras se preguntan por qué, si es así, no se les comunicó hasta hace dos semanas.
Una vez finalizada la intensa y larga reunión de ayer, las empleadas de Cuca celebraron una asamblea en la que estudiaron la situación y concluyeron seguir defendiendo la continuidad de la planta de Vilaxoán. A lo largo de los próximos días se pedirán reuniones con el alcalde de Vilagarcía, Tomás Fole, con el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, y los conselleiros de Traballo, Mar e Industria, Beatriz Mato, Rosa Quintana y Francisco Conde, respectivamente. Desde Comisiones entienden que todos estos organismos tienen que tomar parte en este conflicto, entre otras cosas porque tanto Cuca como Isabel han recibido subvenciones.
Mientras dentro de la planta de la calle Víctor Pita se celebraba la reunión, fuera un buen número de vilaxoaneses aguardaba para conocer su resultado y reclamaba una vez más que no se cierre una planta de la que han vivido cientos de familias a lo largo de ochenta años de presencia en la localidad.