En la cofradía de Cambados se intensifican los muestreos para intentar que la vieira vuelva a casa estas Navidades
13 dic 2012 . Actualizado a las 06:56 h.Hay cifras que son rotundas. Que implican un sí o un no, sin discusiones ni medias tintas. En Cambados conocen muy bien la firmeza de valores como el 4,6. Ese es el índice de toxicidad máximo que puede presentar la vieira para poder ser pescada, eviscerada y comercializada. Si sube de ahí, aunque sea ligeramente, la flota se queda compuesta y con el raño abordo. Y eso es, precisamente, lo que está pasando este año: análisis tras análisis, la vieira ronda el aprobado. Pero no acaba de conseguirlo, para desesperación de quienes se dedican a su pesca.
Con la Navidad a la vuelta de la esquina, este era el momento justo para empezar a lanzar el raño en la zona cuatro de la ría, la que se extiende frente a Tragove. Esta es la mejor época de ventas, la campaña por excelencia para un marisco que se ha colado en el Olimpo de las exquisiteces. Si las cosas hubiesen salido bien, la flota arousana -integrada por barcos de Cambados y de Rianxo-, ya habría salido a trabajar el miércoles. Justo a tiempo para ir abriendo boca al mercado. Pero las cosas no salieron bien, y sobre el sector planea la sombra de unas Navidades sin vieira.
No serían las primeras. El año pasado, ese marisco ya tuvo que ausentarse forzosamente de las comidas y cenas navideñas. «Pero o do ano pasado non tivo nada que ver co deste», argumenta el patrón mayor cambadés, Benito González. En 2011 la toxina paralizante, que es la que mantiene a la vieira alejada de los mercados, se enseñoreó de la ría. Y desde muy pronto supieron los mariscadores cambadeses que, durante las fiestas, poco iban a rascar. Este año no está siendo así, y los análisis alternan un aprobado y un suspenso por decimales.
«Eu aínda teño a corazonada de que nos vai dar ben e de que poderemos abrir», argumentaba ayer Benito González. Y es que para Cambados, la apertura de la vieira es fundamental. Y no solo por lo que supone de alternancia de artes y de reparto de esfuerzo pesquero, que también. Si no porque los cambadeses acaban de embarcarse en la aventura de la comercialización de vieira gracias al sello Porto de Cambados. Y para que la marca acabe de arrancar y de instalarse en el mercado, «facíanos falta unha boa campaña de Nadal. O certo é que se non traballamos esta, imos quedar un pouco colgados», argumenta el patrón mayor cambadés.
«Levabamos varios anos traballando nesta campaña, e agora parece que se nos resiste», ironizaba ayer el patrón mayor cambadés. «Se abre a campaña, íase vender tanto a vieira fresca como a que temos en stock». Si no abre, el mercado seguirá viéndose ocupado por marisco de fuera. Se trata de un producto, como el francés, de una calidad ínfima si se compara con el gallego y que «sae moi barato porque se vende por quilo, pero que trae moito fango e ao final non compensa».
Competidores ilegales
A esos competidores foráneos, la viera arousana le puede plantar cara gracias a su calidad. Pero, ¿qué ocurre con esos competidores que salen de nuestras propias rías? El martes, la Xunta intervenía en Caldas 480 kilos de vieira ilegal. Según los datos facilitados por la Consellería do Mar, estos ejemplares multiplicaban por siete los niveles de toxicidad permitidos, lo que las convertía en una auténtica bomba en la cadena de seguridad alimentaria.