Una treintena de trabajadores de Vilanoviña, afectados por un ERE extintivo en Precon

Vilagarcía / La Voz

AROUSA

26 ago 2012 . Actualizado a las 06:48 h.

Xoán Bouzas, Tupi, salió ayer a la palestra para engarzar una nueva pieza en el ya largo rosario de empresas afectadas por la crisis. En la sede del sindicato CIG explicó que alrededor de una treintena de trabajadores de Prefabricados y Contratas, Precon, están condenados al paro después de que la empresa presentase un ERE extintivo. Que para esta firma se avecinaban tiempos difíciles estaba claro: estaba especializada en el diseño, fabricación y montaje de piezas en grandes infraestructuras públicas y en algunas privadas, como la construcción de naves industriales. Paralizada la obra pública y colapsado el mundo empresarial, parecía evidente que a Precon las cartas le venían mal dadas.

El sindicato CIG no quiere negar lo evidente, y asume la realidad de la empresa hasta ese punto. Pero, a partir de ahí, Xoán Bouzas empieza a poner peros. En primer lugar, recuerda que Precon tiene, además de la fábrica de Vilanoviña, otras nueve esparcidas por toda España. Además, Prefabricados y Contratas es una división más dentro de un grupo mayor, Molins Industrial, que tiene plantas en varios países y que, a día de hoy, «sigue mantendo unha marxe de beneficios importante e repartindo dividendos entre os seus socios».

Y, a pesar de ello, «entre 30 e 35 traballadores» de la planta de Vilanoviña serán despedidos, de un total de 168 empleados que se irán a la calle en el conjunto de las fábricas del grupo. «Polo que sabemos, serían 5 persoas de oficina, 18 oficiais de primeira e segunda, e 12 especialistas», señala Tupi. No puede aportar datos exactos, dice, porque la empresa «non está actuando con transparencia». En ese sentido, la CIG lamenta que el ERE fuese presentado no fábrica a fábrica, si no mediante un expediete conjunto para todo el grupo que se tramita en Madrid. Esa falta de transparencia está convirtiendo el ERE en un calvario para los trabajadores, ya que aún no han llegado todas las cartas de despido y «neste momento, non lle saben a quen lle vai tocar». El sindicato lamenta, también, que el expediente de regulación esté siendo usado como herramienta para «unha caza de bruxas» contra los represenantes de la CIG y la UGT en la fábrica. «Hai un ano houbo doce despedimentos e xa lle tocou a nosa xente, e agora outra vez», señala Tupi.