Desde Suiza y por amor

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

El arousano Manuel Villar regenta una tienda de productos españoles con su mujer

04 feb 2012 . Actualizado a las 07:01 h.

A Manuel le dio una ventolera y en la ruleta de la vida se lo jugó todo al blanco. Al blanco suizo, que por allí andaba Bettina. A Bettina la había conocido un año antes, cuando se la presentó una amiga común. De aquella, él trabajaba en una empresa de mobiliario de oficina, pero no estaba satisfecho con su vida. Así que decidió irse a Suiza. Se fue para allá sin saber ni palabra de alemán, idioma imprescindible en un país donde la mayoría de la población lo combina con el inglés y con el francés o el italiano. Un año en una academia le valió para ir abriéndose paso. La ruleta volvió a ayudarle y pronto encontró trabajo en un hotel de cinco estrellas de Basilea. Poco a poco, y durante dos años, fue pasando por distintos puestos hasta que él y ella decidieron estabilizarse.

Chur, una localidad situadas a dos horas de distancia de Basilea, fue el siguiente punto de encuentro. Allí la familia de Bettina estaba restaurando una casa. Miel sobre hojuelas. Faltaba un ingrediente más para el contenido y pronto lo vieron ambos. Las principales bodegas y los grandes productos españoles ya se vendían allí pero había, a su juicio y con acierto, un hueco para los productos de más calidad. Y surgió Vino y Más.

«Queríamos enfocar nuestro negocio hacia los productos gourmet y dar a conocer vinos de bodegas más exclusivas», explica Manuel. La tienda, además, les daba la posibilidad de viajar más regularmente a España. El negocio cuajó. «Actualmente importamos vinos de España, Italia y Austria, pero el setenta por ciento de los vinos son españoles», apunta Villar Pajarín. En cuanto a lo demás, y tratándose de importaciones españolas, lo más vendido son lógicamente los productos ibéricos, el queso manchego y los aceites de oliva. «En la actualidad vendemos vino a aproximadamente ochenta restaurantes entre los cuales está el mejor de Suiza y muchos otros situados en resorts de lujo de Davos o Saint Moritz», asegura.

La vida, de todas formas, cambió notablemente para Manuel y Bettina hace diez meses con la llegada de Yago. «Ahora dedico las mañanas a cuidarlo y por las tardes atiendo la tienda mientras el agente comercial visita restaurantes y hoteles. Cuando él regresa organizo los pedidos para enviar por transporte y hago la contabilidad», dice explicando su día a día.

Un café, tres euros

Vivir en Suiza no es barato, así que hay que vender mucho para poder sacar la cabeza del hoyo. «Un café o un agua valen tres euros y un menú del día no baja de quince ?. Un viaje de ida y vuelta en tren de Chur a Zúrich (110 km) vale 50 ?», pone Manuel a modo de ejemplo.

Chur, la localidad en la que ahora viven Manuel y Bettina, es la capital del cantón de los Grisones. Hace unos era una ciudad bastante industrial -«muchos gallegos emigraron aquí para trabajar en fábricas de metal, textil o de chocolates», apunta Villar-, pero la mayoría ya han regresado a sus localidades de origen. Aún así, la colonia española está formada por alrededor de trescientas personas. De vez en cuando, y cuando la ocasión lo merece, se juntan para ver algún partido de fútbol en un bar. Además, en las fiestas de la localidad, la asociación española monta un stand-restaurante donde se puede disfrutar de la cocina española. «Lamentablemente, la sede social de la Asociación Española cerró hace unos meses por dificultades económicas. La baja de algunos socios que retornaron a España y los altos costes del alquiler fueron la causa», explica.

¿Y la familia Villar-Schilling? ¿Piensa regresar a España en un futuro más o menos próximo? «Ahora con el niño no nos lo planteamos -responde Manuel-, pero la intención es viajar más regularmente para visitar a la familia y a los amigos, que se les echa muchísimo de menos».