Don José Luis consuma su viaje de vuelta

Nachortas

AROUSA

02 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Se ganó el Don durante sus ocho años en la alcaldía de Vilagarcía para no abandonarlo ya jamás. El socialista Javier Gago le arrebató la alcaldía, se la jugaron en el Senado y le quitaron el caramelo de la Autoridad Portuaria dos años después de habérselo concedido. Pero nadie fue capaz, y hay quien lo intentó con ahínco desatado, de sustraerle el tratamiento de Don José Luis por el que todavía es conocido, especialmente entre quienes compartieron con él ideas y proyectos mientras mantuvo el bastón de mando en la ciudad. Don José Luis, Rivera Mallo para las formalidades de los titulares y la letra impresa, acaba de consumar el viaje de vuelta a casa trece años después de su marcha. La formación independiente que constituyó ya no lo es tanto. A cambio, el Partido Popular gana el músculo que solo consiguió bajo la batuta riverista entre 1987 y 1991. Un músculo denominado mayoría absoluta.

Hay, en este camino hacia la recuperación del hogar político perdido, consumado por cierto con sorprendente rapidez, más de un retorno. El de Rivera al PP es el más importante y evidente. Pero también funciona aquí otra revisión, la del papel que el presidente de los conservadores, Rafael Louzán, está desempeñando en la construcción de un poder sólido por la diestra para la que, al fin y al cabo, es su primera ciudad en la provincia.

El papel de Rafael Louzán

A medida que se van conociendo los entresijos de la operación Rivera, la figura de Louzán cobra importancia en el vuelco producido en la política vilagarciana. Si fue el de Ribadumia quien levantó el teléfono para proponer al ex alcalde una salida digna y salvar la brecha entre el PP e Ivil, fue también él quien propició la reunión de la semana pasada en la que tomó parte el propio Mariano Rajoy. El presidente de la Diputación se había visto un tanto descolgado del concierto vilagarciano tras la derrota de su candidato a la presidencia local del partido, Javier Puertas, a quien trató de promocionar desde la Autoridad Portuaria como alternativa a Fole a la hora de disputar la alcaldía al PSOE.

Aquello salió mal. Tanto, que fue percibido en la ciudad como una injerencia, un amago de teledirección. Una suerte de despotismo ilustrado a la arousana. Todo para el PP de Vilagarcía sin el PP de Vilagarcía. Con su intervención en la vuelta a casa de Rivera, Louzán logra reivindicarse a ojos del electorado y la militancia diestros. No solo porque de su mano llega el acuerdo que permitirá a la gaviota gobernar con tranquilidad. Sino también porque frente al magro presupuesto anunciado por la Xunta para el próximo año, la Diputación, la institución que preside, puede presentarse fácilmente como el amigo inversor que las políticas del nuevo gobierno municipal necesitan para calar entre un vecindario hastiado de cuatro años de difícil comprensión.

El Senado, «Luar» y la gente

Si las cuentas le salen, Rivera contemplará el nuevo tiempo desde Madrid. O no. Dicen quienes le conocen que en cuanto llegó al sillón portuario se preocupó de organizar autocares con destino a Luar para el público vilagarciano, al que quería mimar. Una vocación que no se olvida, ni siquiera en el Senado.

El retorno de Rivera es también la reivindicación de la figura de Louzán en Vilagarcía