Vilanova abre su fachada al mar con el derribo de Charpo

vilagarcía / la voz

AROUSA

Las paredes de Charpo, la conservera que fue en otros tiempos bastión empresarial de los Charlines, cayeron ayer bajo el efecto de las máquinas excavadoras que se desplazaron a Vilanova para hacer efectivo el derribo de la nave, una actuación anunciada hace tiempo pero que se demoró unos meses al aparecer amianto en el tejado del edificio, lo que obligó a contratar a una empresa especializada en la eliminación de esos residuos contaminantes.

Ayer por fin sí que se empezó a derribar la nave, y está previsto que los trabajos duren un par de días más, hasta que por fin Vilanova abra su fachada al mar.

La obra del derribo de la infraestructura está cofinanciada con fondos Feder de la Unión Europea, y fue adjudicada a la empresa Culleredo C.Aldasa con un canon de 613.474 euros.

El derribo estaba previsto para la pasada primavera, pero la aparición del amianto, una sustancia contaminante habitual en cubiertas y tejados, obligó a contratar a una empresa especializada en la eliminación de esos residuos, trabajos que empezaron en la primera semana de julio. Ahora, con el derribo de la nave, se darán por finalizados dichos trabajos.

La nave fue confiscada a Manuel Charlín hace 16 años. Los bienes de la sociedad en la que estaba incluida la conservera salieron hace poco a subasta, pero la nave no iba incluida, porque antes había sido embargada por Costas para construir un nuevo vial de acceso al puerto.

Esa será la siguiente actuación, junto con la construcción de un edificio multiusos que incluirá un teatro que llevará el nombre de Valle-Inclán.

En todo caso ninguna actuación depende del Concello de Vilanova, por lo que aún no se sabe cuándo se construirán las nuevas infraestructuras. El vial es responsabilidad de Costa del Estado y el inmueble, de la Consellería de Cultura, que lo financiará a medias con la Diputación de Pontevedra. El proyecto para su construcción cuenta con un presupuesto de 900.000 euros.

Las subastas

El derribo de Charpo se hace efectivo tan solo unos meses después de que la Agencia Tributaria sacara a subasta la mayor parte de los bienes de la familia, entre ellos, el pazo de Vista Real, que quedó en manos del Concello de Vilanova que lo adquirió por dos millones de euros con la intención de abrir los jardines a los vecinos y construir un centro de día en los terrenos.

En las sucesivas subastas realizadas este año, la familia de Manuel Charlín no solo perdió el pazo, sino también chalés, pisos de lujo, apartamentos, fincas, naves industriales y bateas. Todo ello tan solo unas semanas después de que el patriarca dejara definitivamente la cárcel. Con todo, tanto él como sus hijos están pendientes de un nuevo juicio por blanqueo, una operación bautizada como Repesca.