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lguien me dijo ayer que de los muertos o no se habla o se habla bien. Por elegancia, aseguró. Yo, evidentemente, no estoy de acuerdo. Y él tampoco, pero me lo decía para reprocharme que hubiese sido franco a la hora de valorar los cuatro años de Dolores García (PSOE) como alcaldesa de Vilagarcía. La verdad es lo que tiene. Que escuece mucho. Hay quienes se atreven a decir lo que piensan en una barra de bar frente a dos cañas y otros que la escribimos y la firmamos para que todos la lean. Se hacen pocos amigos, confieso. Pero es que el periodismo es incómodo para los que mandan. Y para los que lo hacen mal, mucho más. Yo creo que la obligación de toda persona que aspira a analizar la realidad es decir la verdad. Al menos decir lo que de verdad piensa. Y esa es la única intención de esta columna. La extraña teoría de esta persona, miembro del PSOE vilagarciano, le incapacitaría a él, por ejemplo, para hablar mal de Franco. Porque está muerto. Y yo le he escuchado hacerlo. Y yo también lo he hecho. Y lo he escrito. Y le ha parecido bien. Pero es que además García está viva. Y espero que por muchos años. Este militante socialista me dijo que para él ella es «como un muerto» porque, admitía, su paso por Ravella había sido como el de un fantasma. Qué curioso. Él reconoce y comparte que García ha sido una mala alcaldesa. La culpa del tremendo batacazo electoral del PSOE en Vilagarcía. Pero, aún siendo verdad, no le gusta leerlo en un periódico. Apañados vamos.