El enfrentamiento entre la UGT y el gobierno local, encarnizado a lo largo de todo el mandato, ha supuesto un notable desgaste para los intereses del bipartito en general, y del PSOE como formación mayoritaria, en particular. Quien más lo ha sufrido en sus propias carnes es el responsable en funciones de Persoal, José Membrives, a quien se unió en el tramo final del mandato la concejala de Educación, Susana Camiño, como blanco de las campañas desatadas por la central ugetista. El propio Membrives reconocía en una entrevista, la semana pasada, no haber sentido el respaldo «de quien debía». El edil no quiso concretar esta sensación, ni personalizarla en nadie. Sin embargo, al hilo de la polémica sobre las gratificaciones parece claro que la falta de apoyo procede de la misma alcaldesa, Dolores García.
Existe, en efecto, un profundo malestar entre buena parte del actual grupo municipal socialista ante la negativa de la regidora a anular las controvertidas retribuciones económicas de un grupo de funcionarios. En primer lugar, porque se trataba de un acuerdo de la comisión creada para su estudio, de la que formaba parte el propio Membrives. Ignorar sus conclusiones y eludir la firma de la resolución que debe materializar la desaparición de las gratificaciones supone, en realidad, una última desautorización hacia el miembro del gobierno que ha soportado una mayor presión interna. Y, con ella, una muestra de apoyo velado a las tesis del sindicato que ha buscado constantemente su cabeza. No hace falta recordar que la central mayoritaria en el Concello se refirió a la propuesta de erradicar esta serie de pagos como a una «persecución do empregado público». «Non facer nin caso da proposta do comité de eliminar as gratificacións supón, neste caso, respaldar a UXT», opina un integrante del bipartito. Un mal gesto, añade, como despedida del período de mandato.
Ivil se reserva su opinión
Quien no entra a valorar lo ocurrido con las retribuciones sin justificar es José Luis Rivera Mallo. Ivil fue la única formación que en su día se abstuvo cuando la comisión, de la que formaba parte, propuso su desaparición. No por discrepar del fondo de la cuestión, explica el líder de Independientes por Vilagarcía, sino «por tratarse de una competencia exclusiva de la alcaldía y, por tanto, estar la pelota en su tejado». Todo queda pendiente del próximo alcalde y la próxima corporación. En marzo, Jaime Ramos respaldó, en nombre del PP, su eliminación.