Epílogo del 22-M en la Diputación

Lars Christian Casares Berg
christian casares PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

El discurso de campaña impregna un último pleno de despedidas

28 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Como esos barcos que se siguen moviendo por inercia una vez apagados los motores, el discurso de la campaña electoral sigue vibrando desde las cuerdas vocales de los políticos después del veredicto del 22-M. Ayer cambiaron el mitin por el salón de plenos de la Diputación, pero los mensajes cruzados entre partidos son los mismos con los que los que han tentado al electorado en las últimas semanas.

Con una concentración de indignados a las puertas de la Diputación, probablemente inconscientes de que la sesión de ayer costó, al igual que cada una de las que se celebran cada mes, unos diez mil euros, en concepto de dietas por asistencia de los 27 diputados provinciales que forman el pleno, estos se enzarzaron en un debate monopolizado casi en exclusiva por los ruegos y preguntas de los diputados nacionalistas y las respuestas por parte del presidente de la Diputación, Rafael Louzán.

Queda un solo pleno más de este mandato, pero no tendrá contenido alguno. Después habrá otro de constitución de la nueva corporación. El Partido Popular, que ha subido en tres diputados, tendrá que ocupar bancadas en el lado del salón de plenos en el que habitualmente se sienta la oposición. Y esta circunstancia flotaba ayer en el ambiente del Pazo Provincial.

César Mosquera, portavoz nacionalista, se interesó por los compromisos adoptados por el Partido Popular en campaña y si estos iban a ser asumidos por la Diputación «con independencia da cor de quen goberne». Se refería Mosquera a algunas promesas electorales del PP en Pontevedra que, al parecer, la formación comprometió con cargo al presupuesto provincial.

Le costó a Rafael Louzán decir que sí, que la Diputación siempre cumple, pero reprochó al Ayuntamiento de Pontevedra haber contribuido con «cero multiplicado por tres» en obras como la prometida. El producto de multiplicar cero por cualquier cifra es siempre el mismo: cero. Pero la licencia de Rafael Louzán vino dada porque, en materia de infraestructuras deportivas -que era sobre lo que versaba la promesa electoral en cuestión-, la Diputación ha encontrado colaboración cero en, al menos, tres iniciativas de la institución provincial en el municipio de Pontevedra, según se encargó de recordar Rafael Louzán.

Siguió algo de fuego cruzado de BNG y PP sobre los problemas financieros de la Diputación y el Ayuntamiento de Pontevedra, respectivamente, entre cuyos edificios está, por cierto, la acampada de indignados, al parecer con escasa influencia en sus vecinos. Porque la réplica y contrarréplica en clave electoral continúa, como el movimiento por inercia que, una vez apagados los motores, describen los barcos. Justo un instante antes de quedar a la deriva.