Ni sí, ni no, ni nada, ni basta

AROUSA

U n juego de los de toda la vida se basa en no poder decir cuatro palabra clave, y casi imprescindibles cuando se responde a una pregunta. Sí, no, nada y basta son los tabúes en este particular entretenimiento. Seis entrevistas a los candidatos de O Grove -hoy llegará la séptima- han bastado para comprobar que en la península meca una variación de este pasatiempo desbarataría muchas de las respuestas de los alcaldables. Cuente algo de su programa pero no puede decir ni PXOM, ni auditorio, ni pabellón, ni piscina. Imposible. Muchos de ellos perderían en la primera respuesta. Esas seis entrevistas tampoco han servido para conseguir descifrar el puzle meco. ¿Cómo es posible que la ola negra del Prestige hubiera llevado en volandas al PP? ¿Por qué el BNG remata siempre al poste? ¿Es posible ser galeguista sin ser de O Grove? ¿Por qué, en fin, esa dispersión del voto, que un día está en Boston y otro en California? Quizás, porque donde realmente hay varias generaciones ni-ni es allí. Ni auditorio, ni pabellón, ni piscina, ni PXOM. Así que, pensarán los grovenses, vamos a hacer sufrir a estos tipos cada cuatro años.