Otra vez a tortas en Vilanova

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Desde su llegada a la política vilanovesa, a comienzos de los años noventa, Gonzalo Durán Hermida se ha consolidado como uno de los munícipes más peculiares de cuantos pueblan O Salnés. Fruto de dicha peculiaridad, las alarmas del Partido Popular han saltado en múltiples ocasiones, tanto en la comarca como en la sede provincial de Pontevedra. Ahora, el tsunami vilanovés vuelve a alzarse en el horizonte, en esta ocasión con motivo de un encarnizado enfrentamiento a cuenta de la confección de su candidatura entre el alcalde y su hermano, José Juan Durán, pugna que puede dar al traste con una colaboración harto fructífera para los intereses electorales de la gaviota. No obstante, esta no es, ni mucho menos, la primera riña protagonizada por el tándem conservador. Entender lo que sucede requiere un pequeño viaje en el tiempo. Un par de décadas, más o menos.

Aunque José Juan se inició en las Xuventudes Socialistas de A Estrada, su pensamiento no tardó en girar hacia la derecha, precipitando su desembarco en el Partido Popular. Sus inquietudes políticas tendrán la oportunidad de materializarse en tierra de sus abuelos, Vilanova, cuando los movimientos internos en la formación conservadora facilitan que su hermano Gonzalo, que comenzó su carrera profesional como médico en Barbanza, sea trasladado al centro de salud de Baión para ocupar una plaza en régimen de sustitución.

Los dos hermanos pisan la arena conservadora apadrinados por los históricos barones del lugar. El conservero Serafín Santórum y Andrés Vidal, ex patrón mayor de la cofradía de pescadores, aplauden los primeros pasos de los dos hermanos en la disciplina popular vilanovesa. Gonzalo asume la candidatura a la alcaldía en 1995, consiguiendo el bastón de mando gracias a la secesión de los socialistas isleños, lanzados a la consecución de un municipio propio que lograrán apenas dos años después. José Juan, instalado en la secretaría del partido, se hace cargo de la estructura orgánica.

La alianza entre la vieja guardia y la sangre nueva se sella con la destacada presencia de Rosa Santórum, hija del industrial y promesa política local, en el grupo de gobierno con las atribuciones de Urbanismo bajo su mando. Pero las cosas se tuercen rápidamente. La concejala vilanovesa dimite por diferencias irreconciliables con el regidor. Con el tiempo surgirán sospechas de favoritismo y financiación electoral cuestionable hacia la alcaldía y el partido, con declaraciones judiciales de promotores incluidas, aunque el asunto quedará en nada.

La prueba de fuego del 99

La prueba de fuego son los comicios de 1999, en los que Vidal y Santórum promueven una lista que encabeza la propia Rosa y se presenta con los galones de reunir «al PP de verdad» frente a los recién llegados. Los años, sin embargo, no han transcurrido en vano, y el trabajo pegado al terreno de José Juan, que controla la política local con puño de hierro, da los frutos apetecidos. La aventura independiente solo obtiene un representante. El PP «de verdad» es el que encabezan los hermanos Durán.

Paradójicamente, esta victoria sin paliativos desencadena un sinfín de rarezas. En el 2001, a las puertas de las elecciones autonómicas, Gonzalo, comprobando que el poder conservador se articula en la comarca en torno al eje Cambados-Ribadumia-O Grove, promueve una extraña operación para segregar la demarcación de Arousa de la de O Salnés en la estructura interna del PP. Tienta, para ello, a la agrupación de Vilagarcía, que en esos momentos se debate entre Manuel Bouzas y Miguel Ángel González. La tibia acogida de los populares vilagarcianos, que bastante tienen con lo suyo, desbarata aquel intento.

La trifulca del diputado

Dos años más tarde, al hilo de las municipales del 2003, José Juan amaga con dimitir tras una tremenda trifulca con su hermano. Se especula con el despido de la directora del museo de Valle-Inclán como detonante. Pero la verdadera causa son las interferencias del alcalde en la elección del segundo diputado provincial que le corresponde a los conservadores arousanos. José Juan y el regidor de Meaño, Jorge Domínguez, se baten por una plaza que el propio Gonzalo llega a reclamar para sí. Nada raro en alguien capaz de colgar el teléfono en pleno arrebato a Rafael Louzán en sus tiempos de vicepresidente de la Diputación o de mandar a paseo a Santiago Tirado cuando gobernaba Cambados. Aquello dinamita las relaciones entre los Durán. Gonzalo condena ahora a su hermano al poleiro del número 9 de su candidatura. Habrá que ver si este acepta el mal trago y prosigue su particular carrera fratricida, en la que el regidor no ha cesado de meterle el codo a su hermano.