Cuando Salomón es el vecino

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

«Nos pobos todos nos coñecemos e ás veces veste en compromisos»

20 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Mucha gente no sabe que existen los juzgados de paz hasta que le toca casarse, registrar a un hijo o le llaman para notificarle una multa de tráfico. Es la justicia más próxima al ciudadano, tanto que la mayoría de las veces el juez es también vecino y el juzgado está en el mismo consistorio. Este es un factor que puede jugar a favor y en contra. A favor, porque a la hora de tratar de poner de acuerdo a dos vecinos en un conflicto, la cercanía y confianza son valores que cotizan al alza. En contra juega sobre todo para el juez. «Nos pobos todos nos coñecemos e ás veces veste en compromisos familiares», según explica el titular de Catoira, Pedro Antonio Rey. En su caso, tras once años ejerciendo, solo tuvo que inhibirse en una ocasión porque estaba por medio un pariente. En todo caso, el cargo también da alegrías. «É satisfactorio ver que podes pór á xente dacordo e que a podes encamiñala nalgunhas cousas», añade el catoirense.

Los juicios de faltas

Los casos más complejos suelen ser aquellos que derivan en juicios de faltas, por insultos y amenazas. El desenlace es desigual. A veces hay sentencias condenatorias y en otras el asunto se zanja con una «falta de pruebas» porque no siempre es fácil conseguir testigos cuando hay peleas vecinales de por medio. Los que perdonan son los menos.

Los jueces de paz también asisten a los actos de conciliación con el fin de evitar que las partes lleguen a juicio, pero esta fórmula no siempre prospera. Muchos litigantes prefieren llegar hasta el final con su denuncia y el caso acaba en los juzgados de instrucción de Cambados, Vilagarcía o Caldas.

La crisis también se nota

La crisis económica también se hace notar. Ahora hay más deudas por impago de alquileres, hipotecas y todo tipo de facturas de modo que los juzgados de primera instancia envían cada vez más exhortos. En Vilanova, por ejemplo, de los 177 exhortos civiles tramitados en el 2009 se pasó en 2010 a 285. Solo en aquellas deudas que no superen los 90 euros puede dirimir el juzgado de paz.

La inmigración es otro fenómeno que se hace notar en el trabajo diario frente a lo que pasaba años atrás. «Agora recibimos moitas reclamacións de hispanoamericanos que buscan partidas de nacemento de parentes para solicitar a nacionalidade», relata Pedro Antonio Rey. Y las notificaciones por multas de tráfico también han aumentado en los últimos tiempos.