Cuervo remonta el vuelo

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Quién lo iba a decir al inicio de este inverosímil mandato municipal en Vilagarcía. Alguien, en el albor del convulso período, decidió que Manuel Rodríguez Cuervo era una especie de antigualla procedente del gaguismo que convenía arrinconar hasta que se hartase. La nueva era pedía otras cosas, otras modernidades, y el antiguo número dos de Javier Gago no figuraba en el plantel del gobierno local más que como una nostálgica concesión a los viejos tiempos. Dicho y hecho, el poder emergente en el grupo socialista se aplicó con minuciosidad a apartar al concejal de Obras e Servizos de cualquier foco de decisión.

Los ejemplos de este trato denigrante, reservado también a otras supuestas camadas de «gaguismo desafecto» en el seno del Concello, son abundantes. Con ocasión del primer plan E, ese que puso en manos de Ravella 6,5 millones de eurazos, al veterano munícipe se le encargó recorrer parroquias y lugares para sondear las necesidades de los vecinos. El informe resultante, de varios folios, fue arrojado al fondo de un cajón. Los que de verdad mandaban no solo no le hicieron ni caso; pusieron en peligro, además, la credibilidad de su concejal con mayor experiencia y grado de conocimiento entre los ciudadanos que habían sido consultados, sorprendidos por el hecho de que ninguna de sus peticiones fuese atendida.

Sin desanimarse del todo, el hombre insistió año tras año en la necesidad de reservar en cada presupuesto una cantidad, por pequeña que fuese, para algo tan básico, obvio, como el arreglo de pistas, carreteras y caminos. Casi se rieron de él los adalides de la nueva Vilagarcía, considerando semejante petición como algo propio de vetustas romerías y una forma decimonónica de entender la política. Los resultados a la vista están. Durante los últimos ejercicios, el Concello ha sudado tinta china para poder efectuar cualquier reparación ante la falta de previsión de sus visionarios ideólogos.

Este exilio interior expiró al mismo tiempo que el mandato de Abuín al frente de Xestión do Territorio llegaba a su abrupto final y la capacidad de maniobra de la alcaldesa se reducía a la mera cosmética. En el escaso mes transcurrido desde el naufragio de lo que el candidato del PP a la alcaldía, Tomás Fole, etiquetó como marcelinato, Rodríguez Cuervo ha recobrado un papel importante en el concierto del equipo socialista. Entre el fracaso de aquellas novísimas vías de gestión y la recuperación de cierta cordura, su experiencia de 20 años constituye hoy una referencia principal.

Una trinchera a la alcaldía

Estructuralmente ocupa, además, una posición cercana a Gago López que favorece extraordinariamente su inclusión en los puestos de salida de la candidatura que encabezará Modesto Pose, cuyo principal hándicap puede ser equilibrado por el conocimiento que Cuervo tiene de gentes y lugares. Antes quería irse, pero ahora tal vez se quede. El PSOE ganaría así una inesperada trinchera desde la que pelear la alcaldía a cara de perro.