Un moroso es aquel que tarda en pagar. Con esto de la crisis, la palabra está un día sí y otro también en los periódicos, las radios y las televisiones. Los bancos no dan créditos ni hipotecas porque han aumentado mucho el porcentaje de morosos, de personas que no pagan. Creo que si se llega al 5% es la debacle. Al parecer. El cielo se torna rojo sangre, las nubes se hacen tóxicas y llega poco menos que el Apocalipsis. Económico, se entiende. Vamos, que la culpa de todo es de nosotros. Que somos unos morosos. No se puede confiar en nosotros porque a muchos les ha dado por quedarse en el paro y han querido encima no encontrar ningún otro trabajo y como se les han acabado las prestaciones pues no tienen un duro. Y es culpa suya. Que tienen espíritu de moroso. Y su osadía llega a dejar de pagar hasta impuestos municipales como el IBI, o a no pagar el agua y la luz. Los concellos también les están poniendo coto a estos morosos caraduras. Y al mismo tiempo que dan caña a los deudores tienen una lista infinita de personas esperando cobrar. Pequeños comerciantes que les aprovisionan, profesionales que han hecho trabajos para ellos. Un poco de todo. Pero los concellos no son morosos. Ellos no. Simplemente tienen dificultades de pago. No es lo mismo.