Qué quieren que les diga. Lo de la Roja en Sudáfrica fue la leche, pero cuando se trata de felicitar a un deportista, un servidor ve con una simpatía diferente al humilde piragüista que suda la gota gorda llueva o haga sol once largos meses al año. No sé. Será porque a uno le quede todavía aquella idea romántica del deporte como bello empeño humano de superación física y espiritual, frente al negocio y el espectáculo en el que los intereses de algunos han convertido el mundo del fútbol. Las caras de Ramón Ferro y Óscar Graña en la tarde de ayer al recibir el homenaje de los suyos, del Club Piragüismo Illa de Arousa, y de representantes de la mayoría de las asociaciones económicas, culturales, deportivas y de los tres partidos con presencia en la Corporación del pequeño municipio de la ría, la cara de los dos nuevos campeones del Mundo de Maratón en C-2 Sénior es de esas que te hacen pensar en qué mal repartidas están las cosas en la constelación del deporte. Tantos millones en figuras engreídas con mil atenciones a su disposición, y el simple calor mutuo que a algunos les queda en sus maratonianas jornadas de trabajo después de trabajar. Discursos sobrios, pero sentidos. Ramón y Óscar, pontevedrés convertido en oficioso hijo adoptivo de A Illa, hablaron poco, sin florituras. Pero lo hicieron desde el corazón. El primero, para dar las gracias al centenar de personas que se reunieron en su homenaje y dedicarle el oro mundial conquistado el pasado domingo en Bañolas a Daniel Oubiña , fallecido hace un año, al que Ramón calificó de «grande amigo» antes de romper a llorar. Óscar, por su parte, dedicó el título «a toda A Illa y al club. Esta medalla es para vosotros», dijo alzando su presea en una tarima a la que también se subió el otro mundialista del equipo, Juan Luis Oubiña . Solo faltó el alcalde. En el estrado estuvieron también el presidente del club, Carlos Oubiña , la concejala de Deportes, Juliana Dios , y el vicepresidente y presidente de la Deputación de Pontevedra, José Juán Durán y Rafael Louzán . El primero agradeció el apoyo de las instituciones y dijo que el de ayer era «un día de festa», no solo para A Illa, sino para toda la comarca, porque Óscar y Ramón «fan que nos sintamos orgullosos». La concejala se olvidó de recordar los dos subcampeonatos del mundo que antes de Bañolas había conquistado la pareja campeona, cuando sí mencionó los tres bronces que precedieron a sua platas.
El presidente de la Deputación dio la enhorabuena a los campeones, destacando el trabajo que tuvieron que hacer para colgarse el oro mundial, y recordando también el papel del director técnico del P. A Illa, Arturo Paz . Acto seguido, Louzán afirmó hasta en tres ocasiones que la Deputación seguirá trabajando para superar los problemas con Costas y así poder ampliar las obsoletas instalaciones del club. Lástima de su tono excesivamente mitinero.