No me gustaban las culturas orientales hasta que unos amigos me llevaron a comer sushi por primera vez y, casi a la vez, leí un libro de Haruki Murakami, «Tokio blues». Ahora me encanta la comida japonesa y sueño con poder viajar un día a Tokio. Ahora me gustan los japoneses. Me interesa su cultura. He descubierto que son un poco como yo. Fascinados a partes iguales por lo ancestral y por lo ultramoderno. Por eso me ha gustado lo que los turoperadores japoneses que esta semana han visitado la comarca han dicho sobre nosotros. Creen que O Salnés es un destino que puede interesar en su país. Sobre todo a los viajeros de alto poder adquisitivo. También han contado que en Japón aprecian mucho el vino albariño y el pulpo a feira. A veces necesitamos que vengan de fuera para descubrirnos lo que ya deberíamos saber. Que tenemos mucho que ofrecer y que deberíamos trabajar para hacer del turismo una industria más potente en la ría. Cuidando la calidad de nuestro mar y de nuestras playas. Luchando de verdad contra los horrores urbanísticos. Preservando los espacios naturales y los cascos históricos. Los rincones que nos hacen únicos. Y vendiéndonos como lo que somos, la puerta al mar de Santiago. Algo que saben hasta en Japón.