Una ración doble de Fernández

Yolanda Calvo VILAGARCIA/LA VOZ.

AROUSA

Las tapas, los menús y el contacto con los clientes son algunas de las piezas clave en la forma de negocio de esta familia de hosteleros vilagarcianos

25 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Aunque hace apenas dos años que montaron su negocio de hostelería, tapería A Vila en Vilagarcía, Benigno y Rubén o padre e hijo, son ya auténticos expertos en el negocio.

Ambos tenían otras profesiones antes de lanzarse a la piscina y crear su propia empresa. Benigno era conductor de autobuses y Rubén trabajaba en una fábrica de cartón. Ahora todo eso ya quedó atrás porque los dos abandonaron sus puestos de trabajo para dedicarse en exclusiva a que este sueño familiar salga adelante.

Reconocen que fue arriesgado, sobre todo teniendo en cuenta el momento económico en el que nos encontramos. Se decidieron a llevarlo a cabo porque ambos tenían ya experiencia en el sector al haber trabajado como camareros años atrás. En la actualidad, tanto uno como el otro, se muestran contentos con su función dentro del local. Benigno es el jefe pero también está en la cocina, mientras que Rubén pasa la mayor parte del tiempo en la barra y atiende las mesas de los clientes, con la ayuda de otros dos camareros. La madre de Rubén y mujer de Benigno, también forma parte del negocio, por lo que al final todo queda en casa.

A Benigno lo que más le gusta de su trabajo es la cocina y ejercer de relaciones públicas con el cliente, mientras, reconoce que Rubén es «el que mejor sirve las copas, el tapeo y todo», algo con lo que su hijo se muestra de acuerdo.

Rubén prefiere «hablar con los clientes y saber que quedan contentos con la comida y el trato recibido». Esto último es muy importante para ambos, ya que los clientes son los verdaderos protagonistas de cualquier negocio de este tipo.

Las tapas y los menús ofertados son vitales para ellos, por eso desde el principio enfocaron el negocio de esta manera, pensando siempre en agradar a los consumidores.

Su deseo: lograr que su proyecto continúe y que no se quede en una utopía por la que han dejado atrás su anterior forma de vida.

La crisis está presente

Los comienzos siempre son difíciles y más si la economía del momento afecta de forma negativa. El 2010 está siendo un año complicado para establecimientos de este tipo, por eso tanto Benigno como Rubén esperaban que el verano mejorase los resultados obtenidos durante la época invernal, pero parece que no está habiendo suerte. El clima y la poca afluencia de turistas están haciendo mella en los negocios hosteleros que continúan esperando un respiro económico.

Aunque de momento ambos se muestran contentos, reconocen que la crisis se nota y mucho. La gente ha reducido las consumiciones para ahorrar, con lo que también se disminuyen los beneficios. Apenas quedan unas semanas para la Festa da Agua, pero los hosteleros la esperan como agua de mayo, aunque reconocen que no pueden vivir todo un año con lo que obtengan en San Roque.

Otro problema al que se tienen que enfrentar todos los hosteleros pertenecientes al Ayuntamiento de Vilagarcía es la nueva ordenanza de terrazas que obliga a que, a partir del 1 de octubre, estos recintos deberán tener el mobiliario de madera y no podrán mostrar publicidad de las marcas de sus productos.

En esta ocasión desde Tapería A Vila se muestran de acuerdo con la iniciativa «para mejorar la estética de la ciudad, pero preferirían que el plazo fuera más amplio».