«Me siento engañada y no veo el fin»

Cristina Barral Diéguez
Cristina Barral MORAÑA/LA VOZ.

AROUSA

La dueña de una tintorería de Moraña lleva más de un año sin luz por un conflicto con Fenosa. La ropa la limpia en Ames y eso le permite mantener el negocio abierto

10 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando en septiembre del 2007 Margarita Pérez García abrió una tintorería lavandería en el casco urbano de Santa Lucía, en el municipio de Moraña, no se imaginaba que iba a estar más de un año sin luz por un conflicto con Unión Fenosa. Su pesadilla se inició el 25 de marzo del 2009 cuando la compañía le cortó el suministro por discrepancias sobre los derechos de acometida.

Entonces la empresa eléctrica le envió una carta en la que le sugería como solución el cambio del transformador del edificio de la Rúa 3 donde está el bajo que tiene alquilado. Esta vecina del lugar de As Teixugueiras (Santa Xusta) no estaba dispuesta a abonar casi 16.000 euros y optó por presentar una reclamación ante la Consellería de Industria.

El departamento de la Xunta le dio primero la razón a ella al estar su negocio en suelo urbano y al ser la solicitud de nuevo suministro por una potencia inferior a 100 kW. No obstante, Fenosa recurrió esa decisión y al final a la propietaria de la tintorería Bolboreta no le quedó más remedio que asumir el coste del transformador.

«Tuve que pedir el dinero y el 21 de abril después de pagar me dijeron que la obra se había adjudicado el 4 de mayo y que había un plazo de treinta días hábiles para rematarla. Pero aún no se hizo nada. Estoy cansada de preguntar por el expediente y de que cada vez me digan una cosa distinta», explica resignada esta mujer.

El conflicto que dejó su negocio sin luz la pilló en plena crisis económica y embarazada. Si fue capaz de mantener la tienda abierta fue por el apoyo de su hermana, que tiene otro negocio en Milladoiro (Ames) y por la fidelidad y comprensión de sus clientes de Moraña.

Primero empleaba un generador, pero el ruido molestaba a los vecinos del edificio. La única luz que tiene en la tintorería es de un piso sin habitar, pero que no llega para las máquinas. Prefiere no hacer cálculos del dinero que lleva gastado, de los viajes a Milladoiro con los pedidos y del tiempo perdido. Cuando estuvo de baja después de dar a luz tuvo que contratar a una persona para seguir.

Contra una pared

«Me siento engañada y no le veo fin a esto. Toda esta situación me amargó el embarazo y la maternidad y es como luchar contra una pared porque yo vivo de este negocio», remacha Margarita. Esta mujer sostiene que el «pitorreo» y las «largas» que le viene dando la compañía son una «venganza» por haber reclamado. «Nadie me paga las llamadas y ya me da vergüenza».

A preguntas de La Voz, la responsable de comunicación de Unión Fenosa indicó ayer que el tema está en vías de solución y que «en breve» se iniciarán las obras para cambiar el centro de transformación actual por otro de mayor potencia, «atendiendo a los términos de las resoluciones que hay».