Aunque la Autoridad Portuaria de Vilagarcía trató desde el inicio del proceso de que Tercovi, la filial del grupo Contenemar que gestiona las instalaciones, se acogiese a la liquidación anticipada para acelerar la resolución, finalmente el expediente de rescate de la terminal de contenedores de Ferrazo tendrá que recorrer todos los pasos administrativos marcados para su conclusión. El último de ellos acaba de ponerse en marcha, con la recepción de dicho expediente por parte del Consejo de Estado. A partir de este momento, los responsables de la institución vilagarciana esperan que el dictamen sobre la central esté resuelto en un plazo de tres meses.
La recuperación de la terminal bajo otro operador resulta fundamental para el movimiento de mercancías de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía, al igual que para su capacidad competitiva. Un dato es lo suficientemente elocuente: durante el segundo semestre del año pasado, período que coincide con la crisis desatada por la ineficaz gestión de Contenemar, las instalaciones vilagarcianas transfirieron apenas 2.981 TEUS (equivalentes a 20.598 toneladas), lo que provocó que en todo el 2009 la central de Ferrazo facturase menos contenedores que en los seis meses del 2008 en los que estuvo en funcionamiento.
Con el frenazo de este modelo de transporte de mercancías, fundamental y en auge en todo el planeta, Vilagarcía está perdiendo una oportunidad cierta de liderar las líneas que unen Galicia con Marruecos y las islas Canarias. Tanto es así que el incremento de registros experimentado por Marín en los últimos meses del ejercicio anterior se relaciona, directamente, con productos que antes se movían a través de la capital arousana y que buscaron en la rada pontevedresa una alternativa.
No admitía más demora
El inicio del expediente, recuerda la institución presidida por Javier Puertas, se produjo en octubre «con el fin de asegurar la efectiva prestación de servicios y la explotación de las instalaciones portuarias, garantizando el interés general y la libre y leal competencia». Detrás de esta decisión se encuentran, efectivamente, gravísimos incumplimientos por parte de la empresa que operaba la terminal. Para empezar, una serie de impagos cuya cuantía superaba el millón de euros solo por lo que respecta a las cantidades que Tercovi debería haber satisfecho a la Autoridad Portuaria. Porque las deudas se extienden transportistas y proveedores de toda condición. Cabe recordar que apenas un mes antes, en septiembre, el grupo se acogía a un polémico proceso concursal después de haber sido acusado de dumping y trabajar por debajo de cualquier precio razonable. Una situación que estuvo a punto de arrastrar al sector a un pozo sin salida.