Dentro de un mes finaliza el plazo teórico para que el programa Luz Salgada esté ejecutado. Dado que ni siquiera los primeros proyectos asignados a él han sido iniciados, el Partido Popular salió ayer a la palestra para manifestar todas las dudas que le generan los retrasos acumulados y exigir a la alcaldesa, Dolores García, que tome las decisiones oportunas para que el plan se inicie de una vez.
«En tres años -explica el portavoz popular, Tomás Fole- no se ha hecho nada, más allá de tratar de enmarañarlo todo, mezclando Luz Salgada con el proyecto de Augas de Galicia para el río de O Con». Se trata, añadió Fole, de un crédito de 6 millones de euros de los que nada se sabe. «¿Dónde está el dinero? ¿se ha empleado en otra cosa? ¿qué intereses se han generado?», se pregunta el presidente local de los conservadores, que coincide en su inquietud con Independientes por Vilagarcía, que la semana pasada planteó los mismos interrogantes.
Los populares vilagarcianos sospechan que detrás de la demora puede hallarse «la intención de un concejal de hacerlo todo bajo su prisma personal» en transparente referencia a Marcelino Abuín. «¿O es que se trata de un proyecto que gestó Gago y por eso no les gusta?». Ante la falta de respuestas, el PP cree que incluso las diferencias internas en el seno del grupo socialista pueden estar influyendo en «esta dejadez que provoca que se estén perdiendo oportunidades». Si esto es así, Fole y su equipo instan a la alcaldesa a que «cese al concejal de Xestión do Territorio y asuma personalmente las competencias del área de Urbanismo».
Las críticas populares se centran, así, en buena medida, en el ex portavoz municipal de los socialistas, «que dimitió en teoría para centrarse en estos proyectos». Están convencidos de que Marcelino Abuín no cree en Luz Salgada y que desde el principio ha tratado de modificarlo. «Pero se trata de un proyecto definido, a desarrollar en cuatro fases, que no deberían poder cambiarse sin autorización del ministerio», plantea Tomás Fole. Entre las confusiones sucesivas que el PP atribuye al gobierno local se encuentra la mezcla de la rehabilitación de los jardines de Ravella y la plaza de España, «cuando en realidad ninguno de ellos está incluido en Luz Salgada».
El pacto entre Gago y Ratón
Como colofón a sus críticas, los responsables del grupo municipal popular recuerdan que Luz Salgada se gestó en el último tramo del último mandato de Javier Gago. El respaldo que obtuvo por parte del BNG, apunta Fole, se concibió como una suerte de pacto que se sostenía sobre cuatro ejes: la propia Luz Salgada, la reforma del plan urbanístico, la ampliación de la red de saneamiento y la remodelación de la plaza de abastos: «Tres años más tarde, de todo aquello no se ha hecho nada de nada».