Una estafa de 350 millones se ceba en bodegas de Pontevedra

AROUSA

03 feb 2010 . Actualizado a las 10:55 h.

Un número indeterminado de bodegas pontevedresas se encuentran en la nómina de víctimas de una macroestafa por el timo del nazareno, estafa que consiste en adquirir mercancía mediante pagos aplazados para luego desaparecer sin dejar rastro. Si en un principio, la Guardia Civil aludía a la posible defraudación de dos millones de euros, ahora la Fiscalía alude a que «se habla de 350 millones» de perjuicio patrimonial. Bajo el nombre de operación Franch se encuadra una investigación que comenzó en septiembre del 2008, si bien no empezó a dar sus primeros frutos hasta mediados de mayo del año siguiente. Fue entonces cuando el instituto armado llevó a cabo una decena de arrestos en distintos puntos de Madrid, Valencia y Guadalajara.

Se sospecha que todos ellos, en mayor o menor grado, han tomado parte activa en un entramado que pudo haber timado a más de doscientas empresas del sector vinícola nacional. De hecho, las denuncias tramitadas proceden de la mitad de las provincias españolas, ya que se han contabilizado víctimas en 38 de las 54 provincias. En el caso concreto de Galicia, únicamente Ourense no ha registrado, a priori, ningún caso vinculado a esta macroestafa. A día de hoy, entre las más de dos centenares de víctimas ya no solo se encuentran bodegas y firmas íntimamente ligadas al sector vinícola. Los tribunales sostienen que también hay transportistas, centros de gestión, plataformas logísticas, entidades aseguradoras...

Tal ha sido el calado que ha tenido este timo en el sector que el Tribunal Supremo, a través de un auto del que ha sido ponente el magistrado pontevedrés Luciano Varela, no ha tenido empacho en manifestar que «el elevadísimo número de empresas perjudicadas y el modo de actuar de los responsables (...) determinan que se haya producido un quebranto de la confianza y seguridad del tráfico mercantil vinícola en casi la totalidad de las provincias españolas».

Actualizando un viejo timo

Para llevar a cabo la estafa, los sospechosos habrían actualizado al siglo XXI el viejo timo del nazareno. De este modo, y según las investigaciones del instituto armado, llegaron a constituir veintiocho empresas ficticias, para algunas de las cuales no dudaron en crear «páginas web en las que las empresas falsas se anuncian con apariencia de solvencia y seriedad». De cara a ganarse la confianza de la víctima y conscientes de que una web no sería suficiente para dar la apariencia de solvencia, la Guardia Civil estima que los pedidos iniciales fueron pagados puntualmente, al contado y con gran celeridad.

Posteriormente, en una segunda fase, se realizaban encargos de mayor calado económico que eran adquiridos normalmente mediante pagos a plazos, letras de cambio o pagarés. Tales pagos nunca se llegaron a formalizar y el timador desaparecía del mapa para articular, acto seguido, un entramado similar en otra provincia.

¿Y el destino de la mercancía? La investigaciones sacaron a la luz que «la red utilizaba dos procedimientos para darle salida a la mercancía: la venta a hoteles y restaurantes en España y la salida al extranjero, habiéndose detectado operaciones llevadas a cabo por un importador en Hamburgo (Alemania).