Mi gran amigo Byron dijo que el que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa lo hondo que sea el abismo. Vamos, que uno puede mudarse al noveno círculo del Infierno que, si eso es lo que él ha deseado, allí encontrará la felicidad. Yo soy un tipo bastante feliz. De media. He sido inmensamente feliz y tremendamente infeliz, como todo el mundo. Y últimamente he cabalgado más por la orilla oscura y fría de la desdicha que por la luminosa y tibia de la satisfacción. Como otras veces, porque el destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices. Esta otra cita es de Nietzsche, con el que, desafortunadamente, comparto mucho en lo que a forma de entender la existencia se refiere. Puede uno pasarse toda la vida buscando la felicidad, sabiendo que existe, pero sin encontrarla porque estamos como borrachos por la vida frenética y caótica que llevamos. ¿Dónde está esa felicidad? Pues yo creo que en todas partes y en ningún sitio. Porque lo que unas veces te hace feliz es justamente lo que más tarde te causa un profundo malestar. Y viceversa. Lo que temías que te condenara al abismo es de repente lo que te lleva a la luz. Porque nadie es feliz a menos que crea serlo. Esto lo dijo un poeta romano.