La Xornadas da Centola de O Grove cumplen este año su séptima edición ya plenamente consolidadas en el mapa gastronómico gallego, aunque esta no es una fiesta al uso. Durante doce días, del 28 de noviembre al 8 de diciembre, quien se acerque a O Grove encontrará un amplio catálogo de restaurantes que garantizan la inclusión en sus menús del preciado crustáceo, cocinado al estilo tradicional y en recetas elaboradas con base de centollo.
El número de restaurantes que lucirán el distintivo de las Xornadas da Centola se conocerá la próxima semana. Ayer tarde se celebró la primera reunión convocada por el concejal de Turismo, Jorge Olleros, a la que estaban invitados la cofradía, los tres colectivos empresariales del municipio -CIT, Emgrobes y Hostelería- además de restauradores a título particular. El objetivo era cerrar aspectos organizativos de unas jornadas que implican a varios sectores de la economía local y que pretenden atraer al público a O Grove una vez pasada la Festa do Marisco.
Para ello, desde el Concello se va a hacer un esfuerzo en la promoción de esta actividad y en esta apuesta el salón de turismo Turexpo, que se celebra el 27, 28 y 29 de noviembre en Silleda, podría cobrar un importante papel.
Presencia en Turexpo
Jorge Olleros va a proponer a los hosteleros de la localidad que O Grove acuda a Turexpo con stand propio con el fin de darle mayor presencia al municipio dentro de la oferta turística global. En Silleda se distribuirán ya los folletos de las Xornadas da Centola así como otro material de promoción turística.
Aunque la degustación del centollo es el principal reclamo para visitar O Grove a partir del día 28 de noviembre, hay otros. El programa incluye sorteos de estancias en hoteles y balnearios, una demostración de cocina y visitas guiadas a la lonja de subasta de pescados y mariscos y al puerto de O Grove.
Tampoco faltan los concursos de centolla viva y platos elaborados con centollo y el concurso internacional de pesca deportiva, organizado por la asociación O Isco. Así pues, el programa sigue el esquema del año pasado, una edición que Olleros valoró como exitosa a pesar de que la crisis se hizo notar a la hora de sentarse a la mesa.