Una afición que no deja de crecer

AROUSA

La micología es la pasión que Jaime Blanco, quien ya ha descubierto ocho nuevas especies de setas para la ciencia, ha inculcado a sus dos hijos

18 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En la casa de Jaime Blanco nunca faltan las setas. Sea para estudiar o para degustar. Así que era lógico que sus hijos, Irene y Mario, heredasen esta afición, en la que como dice su padre, «siempre hay algo nuevo que descubrir». Que se lo digan a este ingeniero agrónomo pontevedrés, que ya ha descubierto para la ciencia ocho nuevas especies de hongos, el último en la isla de Ons, y que cree que el año que viene llegará a los doce ejemplares.

¿Y cuál es el proceso que se sigue para saber que una seta es nueva? «Lo primero -dice Jaime- es contrastar la bibliografía que haya. En muchos casos se manda también a un especialista para que opine sobre la propuesta. Y si es nueva, se publica en una revista científica. Siempre hay que tener en cuenta que es una propuesta y se da un tiempo porque puede haber alguien que demuestre que no es verdad. Aunque hasta ahora no me han echado ninguna abajo. Incluso tres las tengo con datos de ADN».

El comenzó a aficionarse a la micología un poco más tarde que su hija, a los trece años, y a través de un vecino, que fue quien le introdujo en la Asociación Antonio Odriozola, de la que fue después presidente. No obstante, se considera «autodidacta» en este tema. «Salía con los de la asociación y luego por mi cuenta empecé a relacionarme con gente que estudia estos temas», indica.

Acompañantes de lujo

Irene y Mario le acompañan en ocasiones a sus salidas, que sobre todo son por la zona interior de la provincia, «desde Cotobade hacia dentro». «Esta zona fue muy rica, pero entre las construcciones y los incendios se ha reducido mucho la superficie donde buscar», apunta. Ahora, desde la Asociación Brincabois, que preside, también organiza actividades y salidas durante el otoño, que suelen ser por monte comunal.

El colectivo también desarrolla unas jornadas de iniciación a la micología, que en esta edición comienzan precisamente mañana. Blanco recomienda a cualquier interesado que antes de ir al monte acuda a una de estas charlas. «Realmente es una suerte que no pasen más cosas de las que suelen pasar -advierte-. La gente va mucho de oídas, o con alguien que cree saber y luego no sabe. Y el problema no es no saber, sino ser imprudente. Deberían ir a cursillos, porque solo con lo que hay en Internet o en los libros no llega».

Los ejemplares más abundantes por estos lares son los boletus y los cantharellus cibarius y esta última es la preferida a la hora de comer por Jaime. Irene y Mario también contestan con un «sí» cuando se les pregunta si les gustan las setas y comentan que suelen ojear con él los libros.

Blanco subraya que las que más les suelen llamar la atención son las de mayor tamaño y, sobre todo, la amanita muscaria, precisamente llamada brincabois. «Es el premio que todos los que se inician andan buscando siempre», añade.