Ni Veloso ni Vilagarcía se merecían esto

AROUSA

La pésima organización por parte del Concello, anunciando el acto con una nota de prensa en la víspera, convirtió el merecido homenaje al ciclista en una pájara administrativa

24 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

España, y por extensión esta Galicia en la que vivimos, se han ganado a pulso a lo largo de la historia fama de país desagradecido. De tierra a la que le cuesta reconocer a quienes representan lo mejor de sus letras y sus ciencias, aún siendo admirados y aclamados fuera de sus fronteras. El arte, en sus modos más populares, como el teatro en el Siglo de Oro o la música en nuestros tiempos, se había librado tradicionalmente de este olvido, junto a las gentes del toreo y, en épocas más recientes, de la élite deportiva.

Ayer, sin embargo, el Concello de Vilagarcía no quiso o no pudo cumplir con la mínima etiqueta que se le presupone a la voz institucional de un pueblo, el de la capital arousana, que se merecía haber podido felicitar a todo un campeón de una etapa de la Vuelta a España. Su campeón. El único nacional junto al cántabro Juan José Cobo en alzar los brazos en la línea de meta a lo largo de las 21 jornadas de la ronda hispana. Uno de los contadísimos españoles que, al margen del gigante Contador, triunfaron este año en el circuito de las tres grandes vueltas ciclistas, el Tour, el Giro y la propia Vuelta. Gustavo César Veloso fue el primer y gran damnificado por el espectáculo del Concello, que vivió una de sus pájaras más inexplicables.

Los que trabajamos en el mundillo del periodismo local estamos ya habituados a sufrir la falta de previsión de un Concello en el que es frecuente recibir aviso de una rueda de prensa dos horas antes de la misma. Pero parece lógico que no es lo mismo convocar a una decena de periodistas que a todo un pueblo.

No lo debieron de entender así los encargados de la organización del homenaje a Veloso, anunciado sin fecha ni hora por la presidenta de la Fundación de Deportes y concejala del ramo, Victoria Hierro, el mismo día en el que el corredor del Xacobeo Galicia coronaba primero el alto de Xorret de Catí en la novena etapa de la Vuelta. Este martes, a las tres menos cuarto de la tarde, llegó a esta redacción un comunicado informando del acto de reconocimiento, que solo se pudo publicitar así a través de la prensa el mismo día de su celebración. En la nota «se animaba os vilagarciáns a participar de xeito masivo», y acompañar a Veloso hasta el Concello, donde recibiría a las ocho «un baño de multitudes».

A las siete y cuarto de la tarde estaban convocados ayer los vilagarcianos en O Cavadelo a una concentración cicloturista para acompañar al de Bamio hasta las puertas de Ravella. Ni una autoridad local, ni mucho menos la marabunta de vecinos prevista por el Concello se vio allí. Sí medio centenar de incondicionales, en su mayoría chavalines que ven en Gustavo el ídolo que todos quisimos tener al lado de casa cuando éramos pequeños para presumir de raza de campeones.

La alcaldesa llegó tarde

El bueno de Gustavo, porque quienes tienen la suerte de tratarlo saben que es un pedazo de pan, apareció enfundado en una sonrisa tan grande como franca. Entre fotos y firma de autógrafos pasó el tiempo hasta que el protocolo marcado desde el Concello lo puso en marcha encabezando un magro pelotón.

Al llegar a Ravella, la estampa no mejoró. La música de la banda allí presente no lograba llenar ni de cerca el espacio de los ausentes, con otro medio centenar de vecinos sumándose al evento. Los mismos que pudieron llegar a tiempo en día laborable al centro de Vilagarcía después de enterarse de refilón de que se homenajeaba a uno de sus «deportistas más ilustres», como calificó la alcaldesa, Dolores García, al propio Veloso en su discurso.

Gustavo sí supo estar

La música de fondo sonaba a recibimiento de otra época. De un tiempo en el que los pueblos salían a la calle a aclamar a sus grandes pioneros en las carreras de exploración, o a políticos que traían unas buenas perras desde el único lugar donde se decidía el destino de los dineros, Madrid. La experiencia acumulada en este tipo de eventos no fue suficiente, y una administración habituada a informar de cualquier taller de manualidades con quince días de antelación aún tuvo que retrasar cinco minutos el acto por la tardanza de la alcaldesa.

El que sí supo estar a la altura fue Gustavo. Como en Xorret de Catí, volvió a demostrar quién es. Un ganador humilde, que no pidió ningún homenaje, y que por poco que le hubiesen dado -cinco minutos sobre una tarima y una placa- supo agradecer de corazón el «orgullo» de ser ¿homenajeado? por su pueblo.