El tráfico de cruceros en el Puerto de Vilagarcía parece repuntar en los últimos meses. Ayer atracó el Astor, con nada menos que 500 pasajeros y otros 196 tripulantes a bordo. Son mucha gente y, por tanto, muchas posibilidades de negocio. Así lo ha entendido el nuevo presidente de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía, Javier Puertas, que considera que los cruceros no son solo un tráfico portuario, sino una magnífica oportunidad para la ciudad. Por ello, y así se hizo ayer con el Astor, un bus lanzadera recoge a los cruceristas en el muelle de Ferrazo y los lleva hasta el centro de la ciudad. Además, les entregan un plano con la situación de todos los comercios asociados a Zona Aberta y, después, cuando vuelven a subir al buque para continuar su ruta, les despide un grupo folclórico gallego. Para que se vayan con buen sabor de boca.
El Astor procede de Bilbao y tras su visita a Vilagarcía continuó con su viaje por el Atlántico en dirección a Lisboa. Este es un crucero habitual en la ciudad arousana y este año ya es la segunda vez que visita la rada.
Los cruceros son una magnífica oportunidad de futuro para Vilagarcía. Pero hay que trabajar en ello. Hoy en día, estos grandes buques de pasajeros atracan en el muelle de Ferrazo y normalmente pasan poco tiempo en la ciudad. Ahora bien, si se consigue prolongar el ferrocarril hasta Ferrazo, el muelle de O Ramal podría albergar la proyectada terminal de cruceros. La imagen que se llevarían los turistas serían otra y hasta se podría lograr organizar actividades, como una visita a Santiago a bordo del tren de época que debería existir entre Vilagarcía y Compostela, que para algo en la capital arousana hay un Museo do Ferrocarril y por algo esta fue la primera línea férrea de Galicia. Quizás así, podríamos vender, además de un estupendo puerto de escala, cercano a la obligada visita a la catedral de Santiago, unas mini vacaciones en el mar de Arousa, que merece mucho la pena.