El triunfo definitivo del karaoke

AROUSA

Los conciertos de Vilagarcía arrancaron con un tremendo éxito de público. Diez mil personas jalearon a la cantera de OT

19 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Como comentaba un amigo a pie de escenario, los valores musicales de esta gente están a la altura de las faldas que portan sus integrantes femeninas. Más bien breves. Pero no hay duda de que la fórmula va como un tiro. El impulso enorme de la televisión, la cantera interminable de Operación Triunfo, un gigantesco karaoke que alimenta los sueños -alguien diría las pesadillas- de cualquiera que albergue hambre de escenario, y un inagotable repertorio que recorre décadas e intérpretes sin ningún tipo de reparo. Esta es, a grandes rasgos, la oferta que Los mejores años de nuestra vida ponen sobre la mesa. Vilagarcía compró, como arranque de su programa de conciertos para San Roque 2009, y el inventó funcionó como la seda.

Según la concejalía de Cultura, hasta diez mil personas se dieron cita en el parque de A Xunqueira, recuperado como telón de fondo para las actuaciones centrales de las fiestas. La cifra es abultada, pero no parece exagerada a la vista de lo lleno que lucía el recinto hacia las once de la noche del lunes.

Los muchachos saltaron al escenario con puntualidad británica y desgranaron, a lo largo de 90 minutos, un repertorio saltarín y efectista, buscando los lugares más fáciles y agradecidos de la memoria musical colectiva de las últimas cuatro décadas. No es extraño, así, que entre un público entregado a tope se mezclasen las abuelas con los nietos, reuniendo a generaciones con los brazos en alto, los pies inquietos y la garganta dispuesta a proferir gritos de fan inconsolable en la mejor tradición del pop ligero occidental.

Las voces de los chavales se superponían a una base instrumental pregrabada desde el primer acorde hasta el último golpe de percusión. Estéticamente, los antiguos triunfillos tampoco dudaron en explotar los corpiños xeitosos de los que hacen gala. Algo que excita todavía más los ánimos de la parroquia, especialmente los de sus integrantes más jóvenes.

Así fue transcurriendo la velada, que remató con el consabido bis y la retirada fulgurante de los protagonistas de la primera noche musical de San Roque. Visto lo visto, lo de esfumarse a toda mecha estaba plenamente justificado. Decenas de adolescentes y algún que otro veterano se abalanzaron, segundos después de finalizado el concierto, sobre la parte posterior del escenario en busca de sus héroes. Allí permanecieron largo rato, pese a que los cantarines rapaces hacía tiempo que habían partido a bordo de un autocar. En definitiva, un éxito de programación redondo y para todas las edades. Que al fin y al cabo, también es importante.