Cuando el mar es cosa de familia

AROUSA

Su madre legó a Pilar el puesto en la plaza de abastos de Cambados, donde trabaja desde hace 29 años, su padre a sus hermanos, la profesión de marineros

31 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La profesión de peixeira es algo que se hereda en la plaza de Cambados. Por lo menos, en el caso de Pilar Padín Portas. Lleva 29 años desempeñando la labor que en su día inició su madre, Josefa Portas Cores, como vendedora de pescado. Pero es que el agua de mar en esta familia es también algo que se lleva en la sangre. Hija de marinero y hermana de pescadores, Pilar empezó vendiendo aquello que pescaban los hombres de la casa.

Las cosas han cambiado mucho desde que Josefa comenzó a dedicarse a la venta de pescado. Entonces, tenía que cargar con el pescado en la cabeza y, andando, llevarlo hasta municipios como Meis, para venderlo. Por suerte, la modernidad llegó pronto y poco después era el coche del panadero el que las acercaba hasta esta localidad, acabando así con sus largas caminatas. Hoy está ya jubilada, pero le sigue gustando echar una mano a su hija.

Si los hermanos de Pilar heredaron de su padre la tradición de ir al mar, a esta cambadesa le tocó quedarse con la de vender las capturas familiares. «Empecei nesto porque meu pai ten un barco e vendíamos o deles», asegura. Aunque también iban a la lonja, su productos se centraban, casi siempre, en lo que pescaba la embarcación familiar. Ahora ya no es lo mismo. Las pescantinas se han visto obligadas a buscar más variedad y a incrementar las especies que ofrecen a sus clientes. «Antes o que traballábamos era todo do barco, agora hai que traballar de todo», explica. Los que antes se conformaban con jurelos y sardinas piden hoy más productos y, esta mañana por ejemplo, en su puesto se pueden ver sargos o rapantes.

Pero este cambio no ha significado que el negocio vaya mejor. Asegura que antes «a xente mercaba moito máis peixe, aínda que era máis barato. Agora para vender unha caixa...». Hay más competencia, pero la gente compra menos pescado y cuesta más venderlo. Además, «tes que ter moi variado para abastecer a todos». También sostiene que actualmente viene menos gente a la plaza, «agora hai xente que xa merca nas aldeas e outra que vai aos supermercados».

Calidad y precio

La máxima que rige los precios del mercado es, según Pilar, sencilla: «o pescado bo vai caro, o cativo, barato». Reconoce que los supermercados le suponen competencia, pero solo porque a la gente le da igual, a veces, la calidad. «O pescado do súper cómprase hoxe e véndese mañá. Nós mercamos hoxe para vender hoxe. Hai que traballar co do día e iso é moito máis caro», argumenta. También asegura que «a nosa marxe é sempre a mesma. Cando vai caro, vendo caro. Cando vai barato, vendo barato».

La plaza de Cambados no es ajena a la polémica que se ha montado por la apertura de una vendeduría en la lonja de O Grove. Pilar, tiene muy clara su opinión. «Ti tes un oficio e vives dun sueldo e non che gustaría que outro, que non ten a túa carreira, faga o teu traballo», argumenta. Asegura que en el municipio está sucediendo algo parecido porque «a xente que vai á seca, tamén vai á lonxa a mercar peixe, pero eu non podo ir á coller berberechos». E insiste en que la calidad tiene un precio. «Na lonxa hai peixe a cinco euros, pero tamén o hai a corenta e algunha diferencia terá». Y esa diferencia la notan sus clientas, que no le permiten que su producto baje de calidad. «Ese peixe que mercan é o que nós non queremos», insiste. También responde a las críticas de los marineros, sobre que son las pescantinas las que suben los precios: «cando o mariñeiro vende barato, quéixase. Cando vende caro, está calado».