La de Lamelas fue la primera gestoría no solo de O Grove sino de toda la comarca. Hizo las veces, también, de notaría, agencia de viajes y de banco
24 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Miguel Lamelas se licenció en Derecho con la intención de ejercer la abogacía, pero la vida le llevó por otros derroteros. En 1961 abrió la que era la única gestoría de O Grove y la primera en toda la comarca. Las más cercanas quedaban en Vilagarcía y Pontevedra y después estaban los «zurupetos» que es como llaman en la jerga del oficio a los mañosos que hacen funciones de gestores sin serlo.
Cuarenta y ocho años después, Miguel Lamelas dice que no se arrepiente de haber dejado la toga por el camino y que ahí seguirá, en las oficinas de la rúa da Praza, «hasta que Dios me jubile». Ha sido y sigue siendo testigo excepcional de la historia en minúsculas; la que escriben los empresarios y los trabajadores que siguen acudiendo a estas oficinas para arreglar los papeles de Hacienda o del empleo.
Hoy, Gestoría Lamelas está especializada en asuntos laborales y fiscales pero en otro tiempo hizo un poco de todo. O Grove quedaba demasiado lejos de modo que los notarios de Cambados y Sanxenxo utilizaban estas oficinas para despachar los asuntos; los ingenieros de Industria se desplazaban hasta allí para hacer las pruebas para obtener el carné de conducir y las oficinas hasta sirvieron como agencia de viajes. «Eran los años de la emigración a Holanda y también al Brasil y al cliente había que hacerle todo, hasta sacarle el billete del tren», recuerda el fundador.
Frases para recordar
Casi medio siglo de actividad profesional han convertido a Miguel Lamelas en una enciclopedia -raro es el apellido que se le escape- porque son pocos los que no han pasado por allí para arreglar el papeleo del coche, la casa o el trabajo. Y le han dejado un sinfín de recuerdos y anécdotas. Hoy lamenta con añoranza haberse deshecho de algunos testigos de aquella época: un fichero en el que guardaba fotografías y numerosa documentación de sus clientes. «Hoy sería un documento impresionante», comenta. O aquella libreta en la que durante años anotó las expresiones más genuinas de sus vecinos: «tengo principios de tirabeques (por diabetes)» o «vengo a preparar los papeles para el suicidio (en vez de subsidio)». A su hija Elisa no le dio por anotarlos, pero también le tocó desentrañar muchos de estos dislates léxicos.
Ella fue la única de tres hermanos que siguió la tradición familiar y que trabaja en la gestoría con su padre. «Quise estudiar periodismo pero había que ir a Madrid..., así que desde el principio lo tuve claro». De esto hace ya veinte años, de modo que Elisa puede constatar los cambios que ha habido en este tiempo. La dinámica del trabajo es más intensa que antes y el cliente «es más exigente y está más formado», comenta. «Yo lo noto sobre todo en los impuestos. Ahora no hay época del año en que descanses».
Elisa era casi una niña pero recuerda perfectamente aquellos artilugios que convirtieron a su padre en un pionero de las nuevas tecnologías de la época.
La de Lamelas fue la primera fotocopiadora de O Grove y el de Lamelas fue el primer ordenador que hubo en la provincia, en la década de los setenta, preparado para hacer declaraciones de la renta. «Era un ordenador enorme, con capacidad solo para diez megas y que costaba un millón de pesetas».
El susto de Rumasa
Pero si un recuerdo del trabajo les ha quedado imborrable a Elisa y a su padre fue el de aquellos días en que Boyer expropió Rumasa. Miguel Lamelas era el director del Banco Noroeste en O Grove -propiedad del grupo de la abeja- «y los clientes me vinieron a casa a pedirme el dinero». Fueron días complicados que hoy sirven para arrancar una sonrisa.