Los guardianes de los jardines

AROUSA

En 1977, Ruco Padín decidió dejar el banco para abrir un establecimiento dedicado a los accesorios de jardinería; cuando se jubiló, Pachi tomó el relevo

03 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Allá por 1977 Ruco Padín se metió en toda una aventura: abandonar su empleo en un banco y abrir un establecimiento dedicado a accesorios de jardinería y agricultura: cortacéspedes, motosierras y demás. «Me propusieron montar el comercio y conocía a los importadores, así que pedí una excedencia», recuerda Ruco.

Desde el principio las cosas rodaron bien, «con años mejores y otros peores», y el establecimiento en cuestión, Madeco, continúa en su emplazamiento inicial: Ramón y Cajal 12, enfrente del parque de Ravella.

Cuando Madeco abrió sus puertas, Pachi levantaba poco más de un palmo. El hijo de Ruco encauzó su vida hacia otros menesteres y pasados los años decidió irse a Londres para aprender el idioma y comenzar a trabajar. Llevaba en la capital inglesa un par de años cuando a su padre le llegó el momento de la jubilación. Y parecía que llegaba también la hora de que Madeco cerrara sus puertas porque en los planes de Ruco no entraba que su vástago cogiera el relevo. «No fue un cambio programado», reconoce el padre. Sin embargo, Pachi decidió coger las maletas y regresar a casa para ponerse al frente del negocio.

El relevo no fue traumático y, al contrario de la maldad que se suele decir, la segunda generación no hundió el negocio ni mucho menos. Pachi, lógicamente, «ya sabía por donde iban los tiros» y a partir de ahí su fórmula para subsistir en los momentos complicados es sencilla: «Lo fundamental es tener don de gentes».

El alquiler, un éxito

Pachi decidió darle un giro al negocio. En realidad, más que un giro, otro impulso, e introdujo la opción de alquilar la maquinaria, en lugar de dedicarse únicamente a la venta. «Una decisión que fue todo un acierto», apunta. Tanto como que el catálogo de elementos a alquilar se ha ido incrementando poco a poco y continuará haciéndolo en las próximas semanas debido al indudable éxito de la iniciativa.

Dice el responsable de Madeco que la clientela se suele portar bien con la maquinaria a pesar de que reconoce que en un principio tenían algo de miedo al respecto por el trato que le pudieran dar. No tanto por la posible mala fe de quien alquilara el cortacésped o la motosierra de turno como porque el desconocimiento de su funcionamiento o de sus cuidados mínimos le pasaran factura. Pero nada de eso y hasta ahora las noticias son totalmente positivas al respecto. Tampoco hubo malas nuevas por la aparición de listillos que quisieran tener gratis y para siempre alguno de los aparatos. Solo les sucedió un incidente desagradable en una ocasión, aunque cierto es que hubo que llegar a la denuncia para terminar de aclararlo.

Más de tres décadas con el establecimiento abierto al público dan para que la nómina de clientes de Madeco sea extensa. Lógicamente no se circunscribe a Vilagarcía sino que abarca a toda la comarca y en ella figuran también las instituciones. «El Concello y la Autoridad Portuaria son buenos clientes», apunta Pachi.