¿Quién es el Partido Galeguista?

AROUSA

A Chesqui y a Katelo, forjadores de Independentes do Grove, no les gusta un pelo que el concejal Fredi Bea tenga sus propias ideas

05 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Nadie sabe a ciencia cierta quiénes son esas voces críticas que están poniendo en solfa la trayectoria de Fredi Bea al frente del Partido Galeguista meco. El anonimato es lo que tiene. Pero si alguien está interesado en ello y se da una vuelta esta mañana por O Grove para comentar el asunto, pocos serán quienes no señalen a Francisco López Franco, «Chesqui» , y a Francisco Pérez, «Katelo» , como los instigadores más probables de la campaña desatada contra el concejal de Limpeza, Deportes y Seguridade. Dicen, quienes disparan su munición contra él, que el edil va por libre y conduce al PG al más rotundo de los fracasos. Cabe preguntarse, por lo tanto, si esto es así. Y para responder a tal interrogante, nada mejor que hacer un poco de historia. El Partido Galeguista se constituye, en tierras mecas, sobre la base preexistente de Independentes do Grove, una formación liderada por Chesqui que irrumpió en la arena política municipal en los comicios de 1995, logrando 880 votos (el 14,1% de las papeletas emitidas) y tres concejales. Nada más natural que esta transformación, puesto que López Franco era uno de los depositarios de las históricas siglas construidas con tanto esfuerzo durante la Segunda República por Bóveda, Castelao, Otero Pedrayo, Casal y tantos otros impulsores del nacionalismo gallego que forjaron a pulso el primer Estatuto de Autonomía. Hablar del PG contemporáneo significa, en O Grove, hablar de IdeG. En aquel primer mandato los independientes se comprometen con un gobierno tripartito de izquierdas que llevaría a la alcaldía al socialista José Antonio Galiñanes. Aunque la experiencia acabó como el rosario de la aurora, el electorado meco premia la trayectoria del partido de Chesqui manteniendo su nivel de voto en 1999: 856 sufragios, el 14,05%, y otros tres concejales. Claro que aquellos comicios supusieron el encumbramiento de otra organización. El Partido Popular, que cuatro años antes peleaba en la misma división que IdeG, con un grupo de tres ediles, obtiene ahora cinco y se convierte en clara alternativa de gobierno frente a la crónica fragmentación de la izquierda. El número uno de los independientes había proclamado públicamente que nunca apoyaría a un alcalde conservador. Sin embargo, eso es exactamente lo que termina haciendo tras una reunión celebrada en A Estrada a la que asiste Jesús Palmou, entonces conselleiro de Xustiza y sustituto de Xosé Cuíña en la secretaría xeral del PPdeG. Chesqui rehúye la invitación de las opciones progresistas para formar gobierno y entrega la alcaldía al popular Miguel Ángel Pérez . El hombre trata de dar un barniz solemne a su decisión y especula con un encuentro con el mismísimo Manuel Fraga con promesa y rúbrica de un compromiso para O Grove incluidos. Pero de aquello nunca más se supo, y el pacto a la diestra dinamitará IdeG, cuyos militantes se oponían mayoritariamente al giro hacia la derecha. Llegan los comicios del 2003 y Chesqui recoge lo sembrado. En su tercera participación electoral, Independentes do Grove experimenta un fenomenal batacazo, pierde la mitad de su apoyo en las urnas y, con 473 votos, conserva apenas un solitario concejal. Es fácil colegir lo que ha ocurrido. Durante el mandato, el PP de Miguel Pérez fagocita hábilmente a los bamboleantes independientes y firma un resultado histórico. En ocho años, los populares han pasado de pelear con tres ediles a sumar nada menos que ocho, solo uno por debajo de la mayoría absoluta. Un logro histórico, sobre todo teniendo en cuenta que aquella votación se realizó bajo la nefasta influencia del Prestige . El hasta entonces líder de IdeG se retira del pleno y deja su sitio a Katelo, quien mantiene el respaldo al gobierno de Pérez. A la vista de semejante secuencia, y puestos a tratar de la hecatombe que auguran los supuestos críticos, parece claro que ese fracaso hay que buscarlo no en el futuro, sino en el pasado, bajo la batura del propio Chesqui. Baste decir que, completada ya la transición hacia el PG y con Fredi Bea como cabeza de lista, la organización mejora en el 2007 en cuatro décimas la triste cosecha legada por López Franco cuatro años antes. A nadie se le escapa que el piragüista olímpico, lejos de plegarse a ideas ajenas, está poniendo en práctica su propia línea de trabajo desde el cuatripartito que desplazó al PP de la alcaldía. Tal vez no le agrade a ninguno de sus dos antecesores al frente de IdeG. Pero el secretario xeral del Partido Galeguista lo ha expresado de forma transparente: «Respaldo absoluto» al concejal «frente a quen sexa». Y Manoel Soto acostumbra a hacerse entender cuando habla.