Comenzó vendiendo conservas en la plaza, puso copas en el desaparecido Pizarra y ahora es un destacado dirigente de la asociación de autónomos UPTA
21 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Lleva tanto tiempo en el candelero que mucha gente se sorprenderá al ver en su ficha la edad. Eduardo comenzó a trabajar a los diecisiete años. Comenzó con un negocio de conservas en la plaza de abastos, montado con su hermano Tino, que «duró poco». A partir de ahí, trabajó en la imprenta, después se fue a la mili -«fui el primer reemplazo profesional de soldados», recuerda- y tras tres años sirviendo a la patria volvió al tajo. Comenzó poniendo copas en el Pub Pizarra, uno de las referencias míticas de la noche vilagarciana, y después cayó en el Musaraña con los que hoy son sus socios.
No todo iba a ser trabajar en horario nocturno, así que Eduardo montó una sociedad con su hermana y durante doce años estuvo al frente de una pescadería, «hasta que por problemas de tiempo, decidí venderle mi parte a mi hermana y mis padres y dedicarme por completo a la hostelería y los servicios». Y en ello sigue. «Antes había los locales que había y casi todos carecíamos de la formación adecuada, afortunadamente ahora nos vamos adaptando», dice. ¿Y qué ha cambiado en todos estos años? «Fundamentalmente, la clientela -responde. Antes era todo mucho más familiar, el círculo era más reducido y nos conocíamos todos. Éramos como una gran familia».
Sabarís, sin embargo, no es conocido solamente por su faceta de hostelero. Él lo explica: «Soy secretario general de UPTA desde hace diez años y miembro de la comisión ejecutiva nacional desde hace cuatro, y a día de hoy, delegado nacional del transporte, medio ambiente, desarrollo rural e inmigración de UPTA. Casi nada al aparato».
Lógicamente, su destacado puesto en la organización de los autónomos lo convierte en una persona más que válida para hacer una diagnóstico de la situación, con todo lo que está cayendo. «El momento es preocupante porque se ha cortado la financiación y la refinanciación a los autónomos. La Banca nos ha utilizado a todos. Era muy sencillo llegar a hacer una hipoteca para el piso, y con la misma hipoteca te daban el dinero para un coche y para irte de vacaciones. Se daban los créditos con fotocopias de las nóminas. Claro, nos fueron creando un círculo y cuando vinieron malas para ellos, pasó lo que pasó», apunta. «Y los políticos tenían que haber controlado a empresas que son privadas pero que venden un bien necesario para todos, que es el dinero». Pero no todo es pesimismo, «lógicamente va a haber un reajuste brutal pero se va a salir de la situación en un par de años». Para eso hay que hacer «medidas específicas», dice. «Las administraciones son las primeras que tienen que pagar. Muchísimos autónomos les venden servicios y mercancía. Que se endeuden ellas, no los autónomos. Y tiene que haber un control exhaustivo de los bancos», concluye.