La playa urbana de Vilagarcía es uno de los espacios más mimados y reconocidos de la ciudad, pero también es de los que suscita mayores críticas de los ciudadanos
22 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Uno de los mayores lujos de los que disfruta Vilagarcía es la playa de A Concha-Compostela. Lo fue siempre, desde aquellos tiempos en que las familias compostelanas más pudientes veraneaban en la llamada Perla de Arousa . Pero lo es todavía más desde que hace unos años se construyó el paseo marítimo, que permite a quienes no desean pisar la arena disfrutar igual de su brisa, de su olor y de sus vistas, ya sea verano o invierno.
Este arenal es sin duda uno de los lugares del que los vilagarcianos se sienten más orgullosos, pero a pesar de ello es también uno de los más criticados. La calidad de la arena y la limpieza son las quejas que más se oyen con relación al tesoro urbano de Vilagarcía.
Pese a ello, los casi dos kilómetros de playa están siempre atestados de gente. Quizás por la que sin duda es una de sus mayores ventajas: la comodidad. Para los habitantes de Vilagarcía o para quienes visitan la ciudad, A Compostela ofrece el lujo de poder disfrutar del baño sin necesidad de depender del coche. Olvidarse de los embotellamientos y de buscar aparcamiento es sin duda un aliciente en estas semanas de caos veraniego.
No es el único. La playa urbana de Vilagarcía permite también disfrutar de la sombra, ya sea en el pinar que se ha habilitado en su borde más cercano a la ciudad, ya sea en el parque de A Compostela o en el de A Concha. Quien vaya con niños también dispone de juegos en plena playa. Y los más crecidos pueden incluso practicar deporte en una parte del arenal habilitada al efecto.
Las posibilidades que ofrece la joya de la corona de Vilagarcía no se agotan ahí. Además de los quioscos de playa, a lo largo del paseo existen varias terrazas para que quienes son menos amigos de tostarse al sol puedan refrescarse e incluso reponer fuerzas tomando unas tapitas.
Todo ello no le ha valido a A Concha-Compostela para mantener la bandera azul. Al distintivo que ondea algunos años le tocó esta vez retirarse y esperar mejores tiempos. La explicación del organismo que concede este reconocimiento es la baja calidad de las aguas. Los vilagarcianos tendrán que intentar de nuevo el año próximo conseguir el galardón. Eso sí, con él o sin él, quienes pueden no se privan de disfrutar de la playa, de la que cada día gozan miles de personas.