Ni Zalgiris Kaunas, ni Axa Barcelona. La decimotercera edición de la Vilagarcía Basket Cup ha vuelto a romper moldes y demostrar que en un torneo por concentración la final no es, ni mucho menos, coto de los favoritos. La sorprendente derrota el viernes del Zalgiris ante el Mega Aqua (80-85) colocó en el partido por el título a un Khimki Moscú que sufrió más de lo previsto para superar a la Galicia Xove (79-91). Primera sorpresa que tenía su prolongación ayer por la mañana, con el Barcelona forzado a ceder su esperado puesto en la final a un Unicaja más sólido, sobre todo en el último cuarto. Y lo cierto es que malagueños y rusos ofrecieron la mejor final que cabría desear para un gourmet del baloncesto. A buena fe que el lema del torneo internacional sub 20 de este año, Delicatessen! , acabó por alcanzar toda la extensión de la palabra.
Tinta china sudaron los dos equipos en la finalísima. Más si cabe el Unicaja, que jugó casi todo el partido por detrás en el marcador. Pero si algo caracteriza a los equipos del club andaluz es su enorme garra.
Al conjunto malagueño se le atragantaron los arranques de cada cuarto. Salvo el segundo, en todos hubo que esperar al menos dos minutos para ver la primera canasta del que, por razones obvias, jugaba como local.
El Khimki aprovechó esta circunstancia para ir pegando estirones en el marcador. El primero, cuando apenas habían transcurrido 2,24 minutos: 2-10. El Unicaja sin embargo no se amilanaba, forzando de nuevo el empate a menos de 3 minutos para la conclusión del cuarto (14-14). Un parcial de 2-8 le devolvió en el tiempo restante el dominio al conjunto del ruso Mikhail Solovyev, que durante toda la final contó en la figura del ala-pívot Gubanov con un líder natural ante la canasta contraria (23 puntos, 10 rebotes y 25 de valoración al término del partido).
La historia se repetía en el segundo cuarto. El Khimki establecía nueva máxima ventaja, 19-29 (min 12,15) y el Unicaja se la comía en el tramo final del período (32-32), para irse al descanso 6 abajo: 32-38. Al alero Carlos Cobos le tocó liderar al cuadro andaluz en este tramo, bien secundado por otro alero, el argentino Piñero. Las espadas quedaban suspendidas en alto.
De nuevo salió entumecido el Unicaja. Frente a la sólida defensa rusa y la mano prodigiosa de Gubanov, los de Francisco Alonso veían cómo su rival se iba a los trece puntos de diferencia en un suspiro, cuando todavía no se habían consumido los dos primeros minutos de la segunda parte. Pero Navajas y el MVP del torneo, Raimundo López, se echaron entonces el equipo a cuestas. En una fenomenal acción individual, el base colocó a su equipo por primera vez por delante con un triple en carrera en el último segundo
Con 53-50, de nuevo el Khimki supo explotar los primeros compases del último baile. El 55-62 a 6,23 del gran bocinazo no hacía presagiar nada bueno. Pero es en esos momentos donde se ve la casta de un equipo como el Unicaja. Cubas devolvía la igualada al electrónico a 2,57 (64-64). A partir de aí, desenlace de infarto. López adelantaba al Unicaja a 33 segundos, pero Babunashvili subía el 68-68 a 15 segundos. Incomprensiblemente el Khimki aguardó a falta de 6 décimas para hacer falta. Almazán se fue a la línea de tiros libres. Solo anotó el primero. No hacía falta más.