Hace dos años, el Partido Popular de Vilagarcía promovió una moción para la elaboración de una norma que regulase el desarrollo de las sesiones plenarias. Por aquel entonces, el resto de los grupos de la corporación rechazaron la iniciativa. Ayer, el portavoz del PP, Tomás Fole insistió en la necesidad de redactar un reglamento, a la luz de lo ocurrido en los dos últimos plenos.
Fole acusa a la alcaldesa, Dolores García, de «no tomar las riendas» de la corporación. No solo por el hecho de que se sucedan las intervenciones, incluso del público, sino a raíz de que las preguntas planteadas por el grupo popular «no son respondidas». El presidente local del PP ve en este estado de cosas «un intento por boicotear la labor de oposición del PP».
«El objetivo del gobierno local en estos seis primeros meses de mandato -denuncia Fole- ha sido frenarnos, porque temen nuestro resultado». Como demostración de esta apreciación, el líder conservador desgrana una secuencia de hechos: «En el primer pleno nos retiraron de todos los órganos de representación, después rompieron el acuerdo del 2003 sobre las liberaciones y para finalizar no informan de nada ni dialogan». El portavoz popular se pregunta «cómo pretenden exigir nada de los ciudadanos si ellos mismos no respetan el reglamento».
Al hilo de esta serie de reflexiones, Fole planteó también, de nuevo, un ruego importante. Así, el presidente del PP vilagarciano recordó que la accesibilidad de los despachos de los distintos grupos municipales es nula para las personas que sufren algún tipo de impedimento físico. Es el caso de uno de los concejales conservadores, Jaime Ramos. «Es importante -anotó el número uno del PP- que esta situación se solucione».
«Falta de liderazgo»
En general, Tomás Fole atribuye la actuación del bipartito a un único objetivo: «Frenarnos porque ven que tomamos la iniciativa y somos la única alternativa». Los populares acusan en Ravella un alto grado de «improvisación y falta de liderazgo» que no ven sino incrementado por el reciente acercamiento de posiciones entre la coalición gobernante e Izquierda Unida.
«El gobierno -argumenta Fole- cede ante un grupo que ni siquiera ha querido dar el paso significativo de entrar a gobernar». El equilibrio de las fuerzas de la izquierda es, para los conservadores, «una bomba con efectos colaterales surgida de un pacto de dos partidos mal avenidos, que se ven obligados a hacer un trío liberal y avanzado con una novia que ninguno querría». El portavoz popular adereza esta imagen con la presencia de «un cuarto elemento, un affaire » al que el bipartito se prestaría sin que ninguno de sus miembros «pudiese decir nada porque no tienen una relación estable».
En definitiva, el PP apuesta por el diálogo y anuncia que promoverá una ronda de contactos con todos los grupos políticos de la corporación. Lejos de la imagen de aislamiento que pudo trascender de la sesión plenaria de esta semana, Fole asegura que su objetivo ha sido siempre «dialogar» y tender una mano al gobierno municipal para alcanzar un consenso sobre los temas de gran alcance. Pese a ello, apunta el portavoz popular, «pocos concellos han alcanzado un grado de crispación como este».