Sorteos para desterrar el mal fario

Antonio Garrido antonio.garrido@lavoz.es

AROUSA

Los chicos de Zona Aberta le hicieron ayer las Navidades más felices a alguien. Ayer se sorteó un cheque en vales compra por doscientos euros, que seguro que contribuyeron a aliviar alguna economía familiar. Sofi Beiras y Pedro ejercieron de maestros de ceremonias y Guillermo pareció ser el encargado de extraer el boleto afortunado. La imagen da buena nota de la multitud de participantes que entraron en acción, aunque no en el bombo que ayer no había.

En realidad, lo de ayer fue un anticipo de todo lo que la organización de comerciantes de Vilagarcía tiene preparado para la campaña navideña que ya se avecina. Una campaña navideña que parece más complicada que nunca porque ese domingo 23 de diciembre es toda una amenaza para que más de uno se vaya a comprar a otras localidades en su día libre, y contra ello intentarán pelear Sofi y compañía. Así que ya saben, a partir de ya a ir preparando la lista para los Reyes Magos, que el alumbrado ya está colocado y los primeros anuncios de turrón se han visto ya en los canales de televisión (con los de colonias y los de juguetes nos llevan bombardeando desde hace semanas. Afortunadamente, los de cava aún se harán esperar, quizás porque las burbujas repiten demasiado)

Desde luego, la campaña navideña se presenta de todas formas más tranquila pese a todo. Más tranquila, seguro, que la de la pasada campaña cuando a estas alturas estaba quien más quien menos sacando lodo de su establecimiento tras la desfeita de las inundaciones. Hay cosas que conviene no olvidar y quizás por ello Álvaro «Mobu» decidió adornar su escaparate con una línea que marca la altura que alcanzó el agua del río aquella desdichada noche.

Lo cierto es que la altura a la que está situada la marca sirva para recordar la magnitud de la sucedido hace poco más de un año. Un recuerdo que tiene también a Álvaro como protagonista en un capítulo. A Álvaro y al gracioso que estuvo haciendo el cafre con su quad por las calles inundadas de Vilagarcía. Aquel día, si se hubiera rifado un cheque regalo con doscientas bofetadas de premio, el simpático del quad habría tenido todos los boletos para llevárselas, pero ya se sabe lo que hay y alguno se fue de rositas sin merecerlo. Aunque hizo muchos méritos.