Las primeras parcelas del polígono industrial de Barro-Meis se entregarán en el verano del 2008, según el calendario fijado ayer por Manuel González Juanatei, ingeniero del Ipespo, organismo autónomo que promueve suelo por encargo de la Diputación. Esta fecha representa un pequeño retraso en relación con previsiones anteriores que apuntaban a comienzos del 2008 para entregar la primera fase del polígono.
De momento, según los datos ofrecidos ayer, sólo está ejecutado el 14% de la inversión prevista (16,8 millones de euros). Todos los trabajos realizados hasta ahora se centraron en el movimiento de tierras, un capítulo que supondrá un 30% del presupuesto total. La primera fase de Barro-Meis, que se construye en Outeda-Curro, a ambos lados del enlace de la vía de O Salnés con la AP-9, partió de una superficie cercana al medio millón de metros para ofrecer finalmente 265.000 metros cuadrados de suelo industrial.
Louzán confirmó ayer que en tres meses saldrán de nuevo a la venta 39 parcelas de la primera fase que no fueron enajenadas en junio. Entonces se adjudicaron 38 parcelas a 22 empresas, que ocupan 120.340 metros cuadrados y ofrecieron un precio medio de 152 euros. En conjunto, falta por vender entre un 55 y un 65% del polígono, si bien sus promotores no esperan tener dificultades.
Diputación y Concello de Barro están recibiendo nuevas peticiones de personas que quieren reservar parcelas. Las dos instituciones aseguran que el interés por Barro-Meis ha subido a medida que los trabajos eran visibles desde la AP-9 y el enlace con la vía de O Salnés.
Louzán predijo que Barro-Meis se convertirá en el futuro en la «referencia industrial da provincia de Pontevedra» y en el «pulmón logístico-industrial del sur de Galicia». También recordó que antes de las elecciones aparecieron una serie de polígonos «virtuales», pero que el único que está «case que a disposición» de las empresas es el de Barro-Meis.
El polígono llevará un depósito de 3.800 metros cúbicos de agua que, en parte, será alimentado a partir de un abundante manantial que las máquinas han dejado al descubierto en la parte alta. Junto a él trabajaba ayer un gigantesco camión de obra de cinco metros de altura de pabellón y con una capacidad de carga útil de 90 toneladas.