El reconocido científico, que el pasado julio lideró la expedición española del Hespérides al Ártico, dirige el curso sobre cambio global que empieza el miércoles
02 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El cambio climático es el eje central del curso que la Universidad Internacional Menéndez Pelayo organiza desde este miércoles en la sede de la Misión Biológica de Pontevedra y que dirige el profesor del CSIC Carlos M.Duarte. Este reconocido científico sostiene que el cambio climático «es una realidad en el sentido de que hay evidencia de que la actividad humana y primordialmente las emisiones de gases de efecto invernadero están actuando sobre el clima a nivel global. No hay ninguna incertidumbre en la comunidad científica sobre este punto».
-Sin embargo, en lo que no hay tal consenso es en la gravedad de estos procesos.
-Hay un debate sobre cuál puede ser la magnitud entre los que opinan que los impactos van a ser moderados y los que opinan lo contrario. ¿Quién tiene la razón? Eso sólo lo sabremos cuando año a año vayamos constatando los cambios del clima, pero, por ahora, en los últimos siete años, los diferentes modelos, los valores climáticos fluctúan por encima, hay más calentamiento de los que se había planteado en las opciones peores. Por ahora van teniendo razón los que defienden los cambios más rápidos.
-La Tierra ya ha vivido otros cambios climáticos en el pasado. Pero, ¿el actual se diferencia en algo de los anteriores?
-Hay dos cuestiones que hacen que lo que estamos viviendo sea particularmente diferente de los anteriores. Por un lado, la tasa, el ritmo del cambio es mucho más rápido que las variaciones que ha habido en el pasado, que han sido cambios de una amplitud similar pero que en vez de tener lugar en unas pocas décadas como ahora se han producido a lo largo de siglos. Por otro, cuando se han producido esos cambios importantes no había una sociedad desarrollada como la actual que pudiera afectar a los impactos de esos cambios. Sólo hay que pensar que especies como los dinosaurios sufrieron problemas importantes que les llevaron incluso a la extinción. O sea, las transformaciones climáticas que ha habido en el pasado no han ocurrido sin consecuencias para la vida.
-¿Se llegará algún a un futuro apocalíptico como lo retratan algunas películas?
-Apocalíptico, no, pero son cambios que va a ocurrir, que van a influir sobre toda nuestra actividad tanto a nivel personal como a nivel económico. Tenemos que estar preparados para hacerles frente, que aprovechar las oportunidades que puedan ir surgiendo, y, por otro lado, tenemos que variar nuestras conductas para hacer que en vez de que cada año el problema sea más grave sea cada año menos grave.
-¿De quién es la mayor responsabilidad: de los gobiernos o de los ciudadanos?
-Realmente no es un problema de gobiernos. Es un problema de responsabilidad individual. Hay que trasladarle a la sociedad que los gobiernos pueden hacer esto y aquello, pero en el fondo son patrones de consumo de los ciudadanos y eso es lo que hay que cambiar.
-¿Y la población está concienciada?
-Creo que cada vez más en la sociedad se está viendo el cambio climático como un problema que requiere de un acuerdo político y no tanto de cambios en las aptitudes personales. Hay que poner el acento en esta situación para hacer ver que eso sólo puede variar por decisiones voluntarias de la ciudadanía.
-Por su parte, los gobiernos, ¿tienen políticas eficaces?
-La verdad es que no se están dando respuestas satisfactorias ya que muchos de los gobiernos con mayor responsabilidad en estos cambios, porque son países con grandes emisiones de gases de efecto invernadero, no están aviniéndose a ningún entendimiento, ni a ningún compromiso con la comunidad internacional para reducir esas emisiones. En este sentido, podemos hablar de un fracaso en la dimensión internacional del problema. Sin embargo, en el caso concreto de la Unión Europea, hay que decir que sí está liderando nuestra respuesta de una forma responsable aunque no está siendo efectiva porque otros países no están adhiriéndose a este entendimiento.