ENTRE LÍNEAS | O |

23 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

EN SAN XOÁN es tiempo de sardinas y de hogueras. De fiesta al aire libre y de trasnoche. De alegría porque llega el verano, se alargan los días, hace calorcito y apetece ir al mar. San Xoán marca el principio de una época mágica en Galicia, llena de fiestas en las que comemos y bebemos lo que no está en los escritos. Me gusta San Xoán y me gusta comer las xoubiñas jugositas sujetadas por un buen trozo de pan de millo. Es uno de los mayores placeres culinarios. Sencillo, como todo lo bueno cuando hablamos de cocina. Porque ni la receta más especial de la cocina más exquisita puede superar unas sardinas asadas al calor de la noche de San Xoán. Como tampoco puede superar unos buenos huevos fritos con patatas. Hay que reivindicar lo simple, como dice ese anuncio de una empresa de telefonía. Dejarse de tanta delicatessen, de tanta salsa extraña y de reducciones de no sé cuántos y volver al redil de la tortilla de patatas, del caldo, del lacón con grelos, de los xureliños y del guiso de rape, de la caldeirada. de la carne a la brasa y, por supuesto, de la reina sardina. Un manjar.