La Diputación exige que se corrija la inseguridad en el aeropuerto de Peinador
AROUSA
Entrar en el aeropuerto de Vigo es una misión muy peligrosa. Lo saben todos los conductores que hayan intentado acceder con su vehículo al aparcamiento casi siempre lleno de la terminal. Antes de alcanzar el objetivo hay que superar un cruce en el que confluyen nada menos que tres carreteras, que da además paso a una rotonda que distribuye el tráfico de entrada y salida del aeropuerto. La falta de visibilidad por la presencia de un cambio de rasante y una curva a cada lado del cruce completan la misión de riesgo, como hace unos días pudo comprobar personalmente el presidente de la Diputación Provincial, el popular Rafael Louzán. Éste provechó una reciente visita a la terminal para exigir al Gobierno central que acabe de manera «urgente» con la inseguridad en la entrada al aeropuerto, que no afecta sólo a los coches. Los peatones también llevan los suyo, sobre todo los que bajan de vehículos. Como no encuentran sitio en el colapsado aparcamiento del aeropuerto -en unos meses se empezará a construir uno nuevo con un total de 2.600 plazas-, acaban estacionando en los arcenes de las carreteras de acceso a la terminal. Y luego se la tienen que jugar también con tres carreteras interurbanas con poca visibilidad, sin semáforos ni pasos de peatones, por las que los coches circulan a una velocidad de ochenta kilómetros por hora. Louzán, subrayó además que el problema de los accesos al aeropuerto afecta a una terminal con «una actividad frenética». Tanto que este año pasarán por el aeropuerto más de 1,5 millones de pasajeros. Muchos de ellos se la jugarán con el cruce hasta que el organismo que gestiona los aeropuertos (AENA) concluya en el año 2009 las obras de ampliación del aeropuerto y de construcción del nuevo aparcamiento.