Análisis | La radiografía de los resultados por zonas y mesas electorales Los socialistas se dejaron buena parte de sus expectativas en el casco urbano, donde su diferencia con el PP ha pasado de los más de 1.400 votos del 2003 a sólo 50 sufragios
28 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.EL VOTO DEL AUDITORIO. El auditorio se estrenó como colegio electoral en unas municipales. En dos de las mesas se impuso el PSOE; en las otras cuatro lo hizo el Partido Popular. ?ún con los resultados a medio digerir, las calculadoras comienzan a echar humo para tratar de explicar el radical cambio del mapa político de Vilagarcía. El análisis de los resultados cosechados por cada una de las cinco formaciones en liza indica que tanto el centro de la ciudad como Carril, Vilaxoán y las parroquias han pasado factura al PSOE y, en menor medida, al BNG, que afrontan su particular pulso con el PP e IU, respectivamente. De lo que no cabe duda es de que en el casco urbano, que Gago dominó cómodamente incluso en el momento de perder la mayoría absoluta, las diferencias con la formación que lidera Tomás Fole han quedado diluidas. En el 2003, la ventaja de los socialistas en el ámbito urbano superaba los 1.400 votos. El pasado domingo, esta distancia se redujo hasta las 50 papeletas (2.899 frente a 2.849). El varapalo se explica gracias a la pérdida de 928 sufragios, lo que quiere decir que la mitad de la caída del respaldo electoral del PSOE se ha fraguado entre las calles de la ciudad. El PP se beneficia en buena medida de este duro correctivo, al ganar 447 sufragios. Pero Fole no es quien más rentabiliza el desgaste urbano de los socialistas. La factura más gravosa se la pasa por la izquierda Juan Fajardo, que gana casi setecientos votos y rebasa, siquiera por un suspiro (sólo 12 papeletas), al BNG como tercer fuerza más votada del centro: 1.275 frente a 1.263. Rivera Mallo, mientras tanto, pierde la tercera parte del respaldo que cosechó hace cuatro años para firmar 362 votos que convierten a Ivil en una formación meramente testimonial sobre el asfalto. El cinturón de parroquias no hace sino reforzar esta primera impresión. El PSOE se desangra en todas y cada una de las zonas del municipio sin excepción. Únicamente en Cornazo las distancias con el PP son superiores al centenar de papeletas, si bien se han reducido a la mitad con respecto al 2003. En Rubiáns, donde hace cuatro años la brecha era de doscientos sufragios, ahora apenas son 23. A Torre mantiene algo mejor el tipo, y aun así la distancia pasa de 75 a 35. En Bamio, los socialistas han perdido una ventaja de 156 sufragios, que se han convertido en 31. En Cea y Castroagudín el PSdeG estaba 166 votos por delante de los conservadores. Los conservadores se han puesto por delante y vencen ya por treinta papeletas. En Solobeira y Aralde, donde Rivera resiste con mayor tesón, el PP se acerca a sólo seis votos, cuando en el 2003 esta ventaja era de 111. Incluso en Guillán se estrechan los márgenes, pasando de 184 a 54 sufragios. A Laxe supone otro vuelco para la gaviota, que marca una distancia de 72 votos con respecto al puño y la rosa, cuando hace cuatro años los socialistas ganaban por cuarenta papeletas. En general, el PSOE, que había vencido en el 2003 en todas las mesas de Vilagarcía salvo en una de la casa de cultura, una de Carril (ambas PP), una de Cornazo y la de Solobeira (Ivil) ceden ahora en un punto de A Escardia, donde otra mesa ofrece un empate, dos del auditorio, la casa de cultura, A Laxe, una de Piñeiriño, otra de Faxilde, Aralde, una de Carril, Castroagudín, Sobradelo, Vilaxoán y Trabanca Sardiñeira, ésta última a manos del Bloque.