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La cosa política

03 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?l fenomenal revuelo que las denuncias del Partido Popular han levantado esta semana en la blogosfera deja tras de sí tres posos a tener en cuenta. En primer lugar, y habida cuenta de que los dirigentes conservadores están en su perfecto derecho de llevar al juzgado cuanto consideren que atenta contra su dignidad, un importante debate acerca de la libertad de expresión y sus límites. En segundo lugar, la constatación de que, desde el punto de vista de la estrategia política, este paso constituye lo más parecido a un error. Probablemente no tanto por lo que atañe a la arena local de Cambados y O Grove -está por comprobar si este tipo de polémicas merman o no su demostrado potencial electoral- por cuanto empaña la imagen general de la gaviota en un tema extremadamente sensible. No hay más que echar un vistazo a los foros que funcionan en la Red, incluso aquéllos que, como Libertad Popular , sostiene y alimenta la militancia del PP galaico. Aunque no faltan opiniones para todos los gustos, la mayoría de los internautas que se manifiestan al respecto consideran que los durísimos epítetos que los dirigentes populares dedican al Gobierno, sin ir más lejos, casan muy mal con la interposición de esta clase de denuncias. De todas formas, esta reflexión en absoluto anula la anterior. Acudir a un juzgado es materia de pleno derecho. Tanto de una entidad como el PP como de cualquier ciudadano. El tercer elemento a juzgar son las víctimas que la andanada de los blogs se pueden llevar por delante. Cabe, en este sentido, una reflexión acerca de lo que está sucediendo en O Grove, en general, y en el grupo de gobierno, muy en particular. El viernes de la semana pasada, el alcalde, Miguel Ángel Pérez , aseguraba desconocer por completo que alguien de su equipo hubiese acudido al jugado para actuar contra ogrobe.blogspot. Aunque no se ha confirmado públicamente, todo el mundo señala a la responsable de Seguridad Ciudadana, Ana Isabel Domínguez , como la más probable autora de la denuncia. Si Pérez, efectivamente, ignoraba sus intenciones, malo, porque ante él se abre la oportunidad perfecta para prescindir de sus servicios en la elaboración de la inminente candidatura. Si lo sabía pero prefirió pasarlo por alto, peor, ya que, al contrario de lo ocurrido en Cambados -donde es el regidor, José Manuel Cores Tourí s, quien capitanea la iniciativa-, en tierras mecas su jefe de filas se desmarcaría totalmente de la decisión de su concejala. Relaciones frías Lo cierto es que las relaciones entre Pérez y Domínguez hace tiempo que son, como mínimo, frías. No contribuye a estrecharlas el hecho de que la concejala mantenga un buen número de frentes abiertos. Con la Policía Local. Con el Grumir. A raíz de la polémica normativa de venta ambulante y aquellas desafortunadas referencias a Marruecos. Claro que una balanza siempre oscila entre dos puntos. Y en el brazo positivo la responsable de los servicios de emergencia suma su enorme disposición de trabajo y su alta capacidad para encajar los problemas cuando vienen de frente. Ana Isabel tiene mucho callo. La gran pregunta: ¿puede prescindir el PP de piezas como ella o Fernando Meis , llegado el caso? Porque no conviene olvidar que la casa popular meca poco menos que ha expulsado de su órbita al otrora fundamental sector cuiñista, con Paula Janz a a la cabeza. Y aun cuando su gente no parezca dispuesta a emprender aventuras electorales ajenas a las siglas de la gaviota, tampoco semeja muy dispuesta a hacer campaña por el alcalde en esta ocasión. Una campaña exige trote y esfuerzo diario y constante, más si se trata de unos comicios locales. Y alguien tiene que tirar del carro a riesgo de fracasar rotundamente. Afortunadamente para los intereses conservadores, el patio en la izquierda anda también revuelto. No por lo que respecta al BNG, cuya candidatura en torno a Carlos Álvarez Besada no desvela fisuras. Pero ahí está el PSOE y el conflicto desatado por la negativa de Ayda Filgueira y su gente a admitir el proceso de selección de José Cacabelos como candidato. La gestora de Muñiz y Castro acaba de reunirse de nuevo con la ex secretaria para participarle que tanto el partido como el aspirante al bastón de mando apuestan por que ella mantenga la portavocía del grupo municipal. Siempre, claro está, que no se produzcan discrepancias en el sentido del voto, como aconteció en la última sesión plenaria. Filgueira lo asume, pero en O Grove se detectan movimientos favorables incluso a la constitución de una lista independiente. Pase lo que pase, la portavoz está dispuesta a mantener su acta. Así que, tal y como están las cosas, la alcaldía de la villa meca depende de toda una serie de factores en el aire. Para empezar, de la capacidad de los socialistas para anular las críticas internas y reconducir la opinión, no tanto de quien se alinea con Filgueira como de los militantes y simpatizantes que, sin estar de acuerdo con ella, tampoco vieron con buenos ojos la forma en la que se desarrolló la selección del cabeza de la lista. Para continuar, de la capacidad de PSOE y BNG para atraer el voto que Xan Caneda había consolidado para Esquerda de O Grove. Para concluir, de la capacidad de Pérez y el PP para activar su maquinaria electoral sin que la desmovilización de los cuiñistas y los descartes les pasen factura. Todo ello sin tener en cuenta al PG. O Grove, como siempre, un lío.