La cosa política
20 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?l puchero político está que hierve, comenzado por O Grove y rematando en Vilagarcía, y de sus acaloramientos no se libra nadie. Ni populares, ni socialistas, ni nacionalistas. A saber. El recorrido de esta semana que acaba debe partir, necesariamente, de tierras mecas, donde esta mañana se entabla una asamblea movida como pocas en el seno del PSdeG. Aunque ha sido invitado, no es probable que el secretario provincial del Partido Socialista, Modesto Pos e, asista al cónclave. Pose, no obstante, garantizó ayer que sí visitará próximamente O Grove para «explicar todo o que haxa que explicar». O sea, la disolución de la ejecutiva local tras su revuelta contra la designación de José Antonio Cacabelos . Decididamente, lo del socialismo meco no parece tener apaño. Tanto en 1999 como en el 2003, la dirección del puño y la rosa dejó hacer, y el resultado fueron dos sonoros fiascos. Especialmente sangrante el último de ellos, por cuanto el conservador Miguel Ángel Pérez estuvo a punto de firmar una meritoria mayoría absoluta, con el Prestige y todos los vaticinios en contra. Nombres como los de Andrés Muñiz y Jorge Olleros fueron laminados y enterrados por la particular maquinaria de la agrupación grovense, que siempre parece más preocupada por reñir sin fin que por transmitir seguridad, confianza y un proyecto serio a la ciudadanía. Con semejante panorama, no es extraño que Pérez y el PP se froten las manos. Hace semanas, tras la confirmación de Cacabelos como aspirante a la alcaldía, los populares se veían fuera del gobierno local. Ahora, echan cálculos y están convencidos de que sobre la cizaña socialista pueden repetir resultado. Es decir, obtener al menos ocho concejales que le pondrían el bastón de mando en bandeja. Sobre todo, porque calculan que el Partido Galeguista de Chesqui , Katelo y Fredi Bea cosechará algún acta y ven fácil un acuerdo que prorrogue la buena convivencia del presente mandato. Entretanto, en el ala zurda del espectro político, nadie con dos dedos de frente es capaz de comprender por qué José Antonio Cacabelos, candidato con imagen y proyección, y Ayda Filgueira no podrían haber blindado un equipo potente, con la actual portavoz como número dos y secretaria xeral de la agrupación. Oportunidades para ello no han faltado, con reuniones en las oficinas parlamentarias de Santiago incluidas. A Ayda, asegura el aparato del partido, se le reconoce un notable trabajo para poner orden en las filas del PSdeG meco y se le ofreció ese segundo puesto, pero se negó pues ansiaba el liderazgo de la candidatura. Ella desmiente rotundamente la mayor, al tiempo que se declara «socialista» y reclama democracia. Teniendo en cuenta que su intención es retener su acta de concejala, veremos si todo esto no acaba en el grupo mixto. Al tiempo, porque, al menos ayer, y aunque lo ve complicado, la todavía portavoz municipal tampoco cerraba las puertas a un acuerdo de última hora. Los del sur quieren dos Hacia el norte, las cosas se desarrollan con mayor calma sin que por ello falte enjundia en el guiso. En Vilagarcía, el candidato, Enrique León , se ha puesto ya en marcha para contactar con la gente y presentarse personalmente en todos y cada uno de los lugares y parroquias de la capital arousana. Mientras tanto, los autodenominados del sur -véanse Vilaxoán y Sobradelo- se reúnen y echan sus cuentas. Este grupo, que cenó con notable afluencia de comensales el viernes, tiene claras sus aspiraciones numéricas. Quieren dos representantes en la candidatura del PSOE vilagarciano. Y hay nombres ya para escoger. Concretamente los de Francisco Muñiz, «Machote» ; Loli Couso ; Silvia Rubianes ; y Tuco Renda . Veremos. En el equipo de enfrente, y aunque a alguno comienza a extrañarle la tardanza en confirmar a Tomás Fole como candidato, todo indica que el presidente local repetirá candidatura. Algo que, por cierto, no sucedía en el PP vilagarciano desde 1995, cuando José Luis Rivera concurrió por última vez bajo las siglas de la gaviota. Desde entonces, los conservadores han ido presentando a un aspirante distinto en cada ocasión, incluso a dos. La demora, apuntan círculos populares de la ciudad, puede deberse más al debate sobre la conveniencia de incorporar o no al vilanovés José Juan Durán a la lista de la capital arousana, cuestión que no todos ven con buenos ojos. La decisión de Ratón Desde luego, Xosé Castro Ratón no puede concertar mayor respaldo para asumir el número uno de la candidatura en Vilagarcía. Tanto dentro como fuera de la organización nacionalista. ¿Qué impide que el portavoz municipal dé el sí definitivo? Una cuestión de estrategia y compromiso. Ratón quiere que, de dar el paso al frente, el BNG funcione como una máquina coordinada, tanto desde el punto de vista político como desde la arena institucional, lo que equivale a decir que tanto el frente como las consellerías que gestiona en el bipartito asuman que el gobierno de la capital arousana es un objetivo fundamental y operen en consecuencia. ¿Ejemplos? La labor de fontanería que recompuso las relaciones entre el comercio e Industria tras las inundaciones (hay que oír ahora las alabanzas del sector hacia Fernando Blanco). Pero también proyectos y actuaciones concretas (no hace falta pensar mucho para recordar el asilo o el futuro de los depósitos) que den instrumentos con los que preparar unas elecciones.