Las administraciones tuvieron que pedir más billetes tras agotar los décimos hace un mes La terminación en 27, coincidiendo con el día de la riada, fue la más solicitada en la capital arousana
21 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Incendios e inundaciones han convertido a la comunidad gallega en la favorita a la hora de comprar lotería este año. Tanta desgracia, debe pensar el resto de España, no puede ser sino un sinónimo de que la suerte recaerá en Galicia. Y si de desgracias hablamos, Vilagarcía ha sido uno de los municipios que se ha llevado la palma. Las riadas del pasado 27 de noviembre han logrado que la capital arousana sea una de las preferidas para comprar los décimos. Tanto que hace semanas que resulta casi imposible encontrar existencias en las distintas administraciones. Las ventas, argumentan los loteros, han crecido entorno a un 30%. «Se ha vendido todo y más que hubiera», explican en el despacho de la plaza de Galicia. El fervor, relatan, empezó poco después del 27 de noviembre, y fue necesario reclamar más décimos a la central, pues a principios de diciembre las existencias escaseaban. «Se acabó, hicimos más pedidos, pero también se acabaron», afirman en la mencionada administración. Calculan que han vendido alrededor de un 20% más que otros años. Lo curioso, relatan los loteros, es que entre los décimos de refuerzo que llegaron había algunos devueltos por administraciones de otras comunidades y, esos, quedaron para el final. «Al principio, la gente sólo quería lotería que llevara el sello de Vilagarcía», explican en la administración de San Roque. Al final, la gente sólo pedía lotería. Actualmente, es tarea casi imposible encontrar un décimo en la capital arousana. Tanto que incluso se ha notado un descenso en el número de devoluciones que realizan las asociaciones y los clubes deportivos. Pero si alguna queda, desaparece en cuanto entra de nuevo en la administración. El resto de la comarca La situación se repite en toda la comarca arousana. En O Grove dicen que el tirón es superior incluso al detectado tras la catástrofe del Prestige y ni siquiera los propietarios de la administración se creen toda la lotería que han vendido. En Cambados, «ya llevo una semana sin nada» y en Vilanova «nos deben de quedar como sesenta décimos, pero vendimos un 30% más que el año pasado», explican. Más previsores fueron en Catoira donde «todavía queda una poca, pero es que a mi me gusta tener variedad y cantidad», concluyen.