El aspirante a encabezar la candidatura socialista oficializa su compromiso con las siglas La «falta de iniciativa y de gestión municipal» lo han empujado a la arena política
06 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?Cuando me comprometo con un proyecto lo hago al cien por cien». José Cacabelos explica con estas palabras por qué ha decidido afiliarse al Partido Socialista. «Me han propuesto ser candidato. Y si lo voy a ser será como socialista, no como independiente», sentenciaba ayer el aspirante a encabezar la lista del PSdeG en O Grove -un puesto que hace cuatro años ocupó su padre, José Antonio Cacabelos-. Desde el martes, si las transmisiones no han fallado, el nombre de José Cacabelos figura en los listados del partido. Con su entrada en la formación, Cacabelos da un paso más en un camino que inició hace mes y medio, cuando «un grupo de personas vinculadas al PSOE me hicieron la oferta». La propuesta le pareció atractiva, así que no fue necesario darle demasiadas vueltas a la respuesta. Cacabelos dijo sí, y lo hizo tanto por sus «convicciones personales» como por un «veneno -la política- que me estoy dando cuenta que llevo en la sangre». Salir del letargo Uno de los desafíos con los que José Cacabelos aterriza en la arena municipal es romper con la «falta de iniciativa política» que se palpa en O Grove. «No se puede seguir en la situación de letargo en la que llevamos los últimos veinte años», argumentaba el aspirante a candidato socialista. Para curar esa enfermedad, su receta es sencilla: gestión. Y en ese terreno, dice Cacabelos, le sobra experiencia, acumulada durante sus años de trabajo en el clúster de acuicultura. «Mi experiencia empresarial y como asociación me ha enseñado a detectar las necesidades comunes, diseñar proyectos para solventarlas y buscar la financiación necesaria para llevar esos proyectos a cabo», explica el grovense. Un proceso similar es el que, a su juicio, debe realizar un buen político para solucionar los problemas de sus vecinos. El principal problema que atraviesa O Grove, dice Cacabelos, es que el actual gobierno carece de un proyecto claro y definido de hacia dónde debe caminar la localidad. Él lo tiene claro: el municipio en el que reside desde que nació debe ser «una referencia en las Rías Baixas. Tenemos todas las potencialidades para ello». ¿Cómo es el municipio que Cacabelos quiere? «Quiero un Grove en el que los vecinos se sientan orgullosos de serlo». Para lograr ese objetivo, se compromete a defender un «urbanismo amigable, un ambiente acogedor que permita lograr el bienestar social y el crecimiento económico». Ese buen urbanismo, dice, no es el que emana del PXOM que ahora debate la corporación. Un planeamiento «artificial que no responde a los intereses colectivos del pueblo». Pero si dotar a O Grove de una herramienta urbanística es urgente, también resulta apremiante lograr que el Concello quede en manos de una clase política capaz de dar salida al empuje social, cultural y deportivo de la villa. Instalaciones como pabellones, piscina, o auditorio son obras que «todos sabemos que hay que hacer, pero que no se hacen». La educación es otra de las grandes apuestas de José Cacabelos. «Tenemos que diversificar la oferta de FP, enfocándola sobre todo al turismo, la acuicultura y el mar en general», indica. Pero su abanico de propuestas va mucho más allá: a cuestiones mucho más prosaicas y menos lucidas. Y es que «aquí falla todo, desde lo más básico: saneamiento, tratamiento de residuos, alumbrado, asfaltado de calles y carreteras...».