CON GOTAS
05 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.CUALQUIER despistado pensaría que el cielo estaba nublado. Pero ayer, el cielo de Vilagarcía, sin sufrir un fuego demasiado directo, apestaba a humo. Los montes del Barbanza arden como churrasco al sol. La ría de Vigo era una nube gris apestoso. Han muerto dos personas. ¿Qué más hace falta para que los legisladores, esa gente que cada cuatro años se asoma en los carteles electorales, ponga coto a esta catástrofe?. Lo que sucede cada verano en Galicia, aquí y allá, es terrorismo ecológico. Destrucción de futuro, sistemática y estúpidamente. En cada lugar, en cada aldea, la gente sabe perfectamente quién le planta fuego al monte. Así de claro. Si por cualquier mamonada al volante nos arriesgamos a comparecer ante el juez, ¿cómo es posible que esta auténtica basura, incendiarios asquerosos, no se pudran en la cárcel? Al infierno con esa peste.