Una grave enfermedad acaba con la vida del capitán marítimo de Vilagarcía

La Voz S. L. L. | VILAGARCÍA

AROUSA

Roberto Rietz será enterrado hoy en el cementerio municipal de Rubiáns Representantes de la vida social y de las gentes del mar expresaron su pésame a la familia

15 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La ría de Arousa se quedó ayer huérfana con la muerte de su capitán marítimo, un fallecimiento que no por esperado fue menos trágico, ya que se trataba de uno de los hombres más queridos de la vida pública arousana. Roberto Rietz llevaba mal unos meses, pero en noviembre tuvo que coger una baja indefinida a causa de una grave enfermedad. No pudo volver nunca más a su despacho en Capitanía Marítima ni a ocupar su sillón en el consejo de administración de la Autoridad Portuaria. Vivió los últimos meses acompañado de su mujer y su hija, sus familiares más cercanos y sus más íntimos amigos hasta que falleció en la madrugada de ayer. Sus restos reposan en la sala uno del Tanatorio de Arousa, hasta donde se desplazaron a lo largo de toda la jornada de ayer representantes de la vida social y política de la comarca, así como las gentes del mar que tanto lo apreciaron en vida. De ascendencia alemana El apellido de Roberto Rietz es de origen alemán. Su abuelo llegó al puerto de Vilagarcía a bordo de un trasatlántico, y en la ría de Arousa les pilló la I Guerra Mundial. Capitán y tripulación se declararon neutrales y se quedaron en Vilagarcía, donde la mayoría de ellos se casaron. El abuelo de Roberto Rietz lo hizo con Francisca Vázquez, y se empleó en el Club de Regatas. Su nieto, que heredó el nombre del contramaestre alemán, embarcó a los veinte años después de una juventud marcada por los estudios y el deporte en Vilagarcía. Como marino mercante recorrió todo el mundo y fue testigo de guerras en el Líbano, Libia y Angola. En 1993 llegó a la Comandancia de marina de Vilagarcía, y dos años después se puso al frente de la recientemente creada Capitanía Marítima, que se encarga de cuestiones relativas a la navegación, la seguridad marítima y la contaminación en la ría. Desde ese cargo Roberto Rietz se hizo amigo de las gentes del mar, que reconocieron su empeño en salvaguardar la ría y la atención que el capitán les prestó siempre que lo necesitaron. Esa amistad quedó patente cuando en el año 2001 se unieron todas las cofradías y sectores del mar para mostrarle su apoyo ante un juicio al que se enfrentaba el capitán por un expediente que había abierto a una embarcación furtiva. La marea negra Cuando en el año 1992 le tocó vivir el accidente del petrolero Mar Egeo, frente a la torre de Hércules, poco podía imaginar que una década después tendría que ponerse al frente de los marineros que impidieron la entrada del fuel del Prestige en la ría de Arousa. Fue el año más difícil para Roberto Rietz, pero le valió el reconocimiento de las gentes del mar por su labor de coordinación y porque no dudó en denunciar la falta de medios siempre que fue necesario. Esas críticas provocaron que el Gobierno hiciese amago de apartarlo de las labores, pero la presión de los marineros lo mantuvo al frente del operativo. Los últimos años en su despacho los vivió más tranquilo, disfrutando de la vista del mar de Arousa limpio de chapapote. En esas lides le llegó la enfermedad que acabó con su vida. Roberto Rietz será enterrado hoy en el cementerio de Rubiáns tras una pequeña ceremonia, a las seis de la tarde en la iglesia de Santa Eulalia. El funeral será el lunes, a la misma hora.