Faltó un portero; surge un central

Antonio Garrido Viñas
Antonio Garrido VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | La derrota arlequinada en A Lomba El Arousa afrontó sin guardameta suplente el partido ante el Cerceda, en un duelo en el que Fernando fue el mejor y en un puesto, el del centro de la zaga, que no es el suyo

20 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Gabriel Leis aseguró al finalizar el encuentro que era la primera vez que le sucedía algo por el estilo: a su lado, en el banquillo, no se iba a sentar ningún portero suplente. En todo un cúmulo de infortunios, el Arousa tenía que jugar ante el Cerceda con un único guardameta. Todo comenzó a torcerse para el Arousa alrededor de las 13.30 del domingo. Fue entonces cuando Jorge Pérez, el destinado a ponerse bajo los palos, se puso en contacto con el club para advertir de que se encontraba mal, con vómitos e importantes molestias estomacales, y que su presencia en el partido era imposible. Desde el club se comenzó a mover ficha. El sustituto para el once titular estaba claro: Román se pondría bajo palos. Los problemas surgían para encontrar a un portero suplente. Dos de los cancerberos del equipo juvenil habían jugado con su equipo, por lo que no podrían ser alineados. Había otro más, Raúl, que incluso apareció con el número trece en las primeras alineaciones que ofreció el club. Pero el chaval estaba sancionado y tampoco podía echarse mano de él. Las miras entonces se dirigieron al equipo cadete. Aquí había dos posturas: por un lado, el presidente no creía oportuno convocar a un jugador tan joven. Por el otro, el entrenador consideraba que era mejor un portero cadete, que ninguno. Pero surgió el problema de la edad: alguien apuntó que un jugador debe tener dieciséis años para jugar en Tercera así que esta opción también se desestimó. Llegaron por lo tanto las 16.30 y Leis se sentó en el banquillo sin un portero suplente al lado. Ante cualquier circunstancia adversa en forma de lesión o expulsión las cosas se volverían muy negras. Pero lo cierto fue que el buen juego de los arlequinados dejó a Román en mero espectador durante la primera mitad. Tras el descanso, las tornas cambiaron. El Arousa encajó un gol y Román, a falta de un par de minutos, cambió el fútbol por el taekwondo y fue justamente expulsado. Ropero pareció el primer voluntario en ponerse bajo palos, pero lógicamente lo convencieron de que con un resultado adverso un delantero debe estar en el área rival y no en la propia y Jandro fue el elegido. Capítulo aparte merece la actuación de Fernando. El capitán arlequinado se vio desplazado al centro de la defensa por las numerosas bajas de la zaga vilagarciana y fue el mejor de su equipo. Bien colocado y dominando el juego aéreo, pudo incluso marcar en dos remates tras sendos saques de esquina. Demostró además que, con Juan Carlos, forma una pareja de defensas que pueden sacar el balón con exquisitez desde atrás para regocijo de la grada.