Conclusiones
16 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?Non nos están dicindo nada que non saibamos», decía ayer, en el descanso para el café, el responsable de una de las principales organizaciones de mejilloneros. El Gaélic acababa de empezar a ser desgranado ante los productores de mejillón. Y ante los ojos del sector comenzaron a desfilar todos sus aciertos, pero también todos sus pecados y sus miserias. Con la verdad al desnudo, los autores del informe recomendaron a los mejilloneros, «que os senteis a hablar. Porque aún no os habeis sentado a hablar de qué es lo que quereis ser, para luego obrar en consecuencia». Efectivamente: una lección que el sector sabe pero que no acaba de aplicar. Tras el ponente, hablaron los mejilloneros. A algunos de ellos el tirón de orejas dado por el estudio les llevó a reconocer que el sector debe aclarar, antes de nada, quién es y a dónde va. De los gloriosos tiempos pasados todos parecen ser conscientes. El presidente del Consello Regulador, Ramón Dios, resumía sus impresiones: «hoxendía deberiamos ser un sector estratéxico, pero non o somos. Pensamos en problemas particulares e buscamos solucións particulares que acaban xerando máis problemas. Haberá que fixar o camiño que queremos ou que debemos seguir, porque ao mellor non é o mesmo». Para eso, dice, «é necesario que nos dotemos dos mellores profesionais». Y, hablando de marcas, Dios Suárez no dudó en recordar lo que habían dicho los expertos: «Se queremos unha marca común aí a temos: a DOP».