«Los cuartos no llegan a nada»

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Crónica | De compras por la plaza de Vilagarcía En el mercado las nécoras y las centollas se suben por las paredes: así son de abundantes. Llevarse esos productos en la cesta de la compra sigue siendo asequible

10 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La pescantina abre los ojos y se encoje de hombros. «¿Y quién sabe a cuánto va a llegar esto?». Luego menea la cabeza de un lado a otro. «Los cuartos no llegan a nada. El cambio de moneda fue una ruina. Antes, con diez mil pesetas, hacías una compra. Ahora vienes con 50 euros a la plaza y no llevas nada». Recoloca en la bandeja a una nécora rebelde. De la ría: tenía el caparazón aterciopelado. «Esta es buena, grande. La vendo a 25 euros el kilo». Pasa una mujer y pregunta, «¿a cuánto?». «A 20», contesta rápidamente la pescantina, pero la clienta pasa de largo. «Ni con la rebaja se vende». El centollo grande lo vende esta mujer, cuyo puesto está al lado del del bacalao, a 15 euros. El más cativo a ocho. «Pero el de ocho, válgame Dios, debería haber quedado enla mar», comenta la mujer. Vieira no trabaja. En otros puestos sí tienen ese producto. «No es de la ría, ¿eh? Es del sur, que de la ría no hay», informa una de las vendedoras situadas más cerca de la puerta principal. «Es por la toxina», explica la señora de al lado. La vendedora dice que esa vieira sureña va a diez euros. Dos bancadas hacia el interior de la plaza, la cotización baja una moneda: a nueve. «Es que no sé si llevar. A unos les encanta, pero otros no me la quieren», decía una dubitativa compradora. «Lleva, mujer, lleva, que está muy buena», le contesta la vendedora. Añade el paquete de vieiras a una bolsa en la que había un buen puñado de nécoras. Ni unas ni otras son para Navidad: no iban a pasar del fin de semana. Las compras para las fiestas llegarán más tarde. Y los precios serán más altos. Por lo menos, en eso confían los vendedores de la plaza. «Todo va a depender de cómo vayan las lonjas. Nosotros le aplicaremos el porcentaje y fuera», explica un hombre parapetado tras una caja llena de enormes centollos. ¿Y de cuánto es ese porcentaje? Duda antes de contestar. «De un 20%, más o menos». Viendo los lustrosos centollos arousanos, los bueis de mar de al lado parecen un poco descoloridos y desangelados. De los siete euros que costaban el viernes, esta semana podrían saltar hasta los doce. «El centollo está barato, pero no le quita ventas al buey, para nada. No tienen nada que ver», dice la vendedora. A poco que hables con ella asegura que la gente sigue prefiriendo el marisco de la ría, aunque sea más caro.